El rugido del viento entre las agujas de piedra caliza y el tañido distante de los cencerros marcan el compás en la gran catedral de la naturaleza cantábrica. Si buscas qué ver en Picos de Europa, prepárate para adentrarte en el primer Parque Nacional declarado en España, un territorio salvaje donde las cumbres rocosas superan los 2.500 metros de altitud a un paso del mar.
Repartido entre las comunidades de Asturias, Cantabria y Castilla y León, este macizo montañoso combina valles verdes, gargantas profundas esculpidas por ríos cristalinos y una cultura pastoril milenaria donde el queso de Cabrales o del Gamoneu madura en cuevas naturales.
Tanto si planeas una escapada de fin de semana como si organizas una ruta de senderismo intensa, esta selección reúne las paradas esenciales para conquistar el corazón de los Alpes Cantábricos.
1. Lagos de Covadonga y el Santuario Histórico
El enclave más emblemático del parque nacional reúne los lagos glaciares de Enol y Ercina, encajonados a más de 1.000 metros de altitud entre praderas infinitas. El paseo circular de unos 6 kilómetros conecta ambos lagos pasando por las antiguas minas de Buferrera y el mirador de Entrelagos.
A los pies de la montaña se halla la Santa Cueva y la Basílica de Covadonga, cuna histórica de la Reconquista. Para proteger el ecosistema, durante la mayor parte del año el acceso en coche privado está restringido y el trayecto se realiza en autobuses autorizados desde el centro de recepción de visitantes de Cangas de Onís (billete de ida y vuelta por 9 JPY/EUR aprox.).
Consejo de experta: Reserva tu billete de autobús para la primera frecuencia de la mañana (8:00 horas). Podrás ver salir el sol sobre la niebla del lago Enol antes de que lleguen las excursiones organizadas.
2. Ruta del Cares, la Garganta Divina
Considerada una de las rutas de senderismo más sobrecogedoras de Europa, la ruta del Cares excavada en la pared de la roca conecta las localidades de Poncebos (Asturias) y Caín (León). Se trata de un sendero colgado sobre un desfiladero vertiginoso de 12 kilómetros de longitud (24 kilómetros ida y vuelta).
Caminar encajonado entre desfiladeros verticales de más de 1.500 metros escuchando el rugido del río Cares al fondo es una vivencia fascinante. El itinerario es prácticamente llano, pero requiere calzado adecuado y atención en zonas expuestas sin barandilla.
3. Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu) y Mirador de Pedro Udaondo
El Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu es la mole de caliza de 2.519 metros que constituye el gran icono de la escalada española. Su impresionante pared oeste, un muro vertical de 500 metros de caída libre, atrae a montañeros de todo el planeta.
Si no planeas una ascensión de alta montaña, puedes admirar su silueta perfecta desde miradores accesibles en coche como el mirador de Pedro Udaondo en Asiego o el mirador del Pozo de la Oración en Poo de Cabrales.
4. Bulnes y su divertido funicular subterráneo
Hasta el año 2001, la remota aldea montañesa de Bulnes solo estaba conectada con el resto del mundo mediante un abrupto sendero que remontaba la canal del Texu. Hoy en día se puede acceder fácilmente a través de un funicular subterráneo que horada la montaña desde Poncebos en un trayecto de 7 minutos (ticket ida y vuelta unos 22 EUR).
Pasear por sus callejuelas de piedra flanqueadas por casas tradicionales y arroyos cristalinos invita a hacer una pausa para degustar una tabla de quesos de la zona acompañados de sidra natural.
5. Teleférico de Fuente Dé y el Macizo Central
En el extremo cantabro del parque se ubica el impresionante teleférico de Fuente Dé, situado en el valle de Liébana. Esta instalación salva un desnivel vertiginoso de 753 metros en tan solo 3 minutos y medio, depositándote a 1.823 metros de altitud en la estación superior de El Cable.
Al salir de la cabina te verás rodeado por el paisaje lunar y majestuoso del macizo central de los Picos de Europa. Desde aquí parten rutas míticas como el descenso a pie hacia Áliva o la ascensión hacia el refugio de Cabaña Verónica.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
6. Potes y la arquitectura del Valle de Liébana
Ubicada en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa, la villa de Potes ostenta el título de capital de la comarca lebaniega. Su casco histórico destaca por la monumental Torre del Infantado (del siglo XIV), sus puentes medievales de piedra y sus callejuelas empedradas llenas de vida.
Es el lugar idóneo para hacer una parada gastronómica y saborear un reconstituyente cocido lebaniego a base de garbanzos pequeños, verdura y compango de la matanza, seguido de un chupito del famoso orujo local.
7. Cangas de Onís y su puente medieval
Puerta de entrada natural a la vertiente asturiana, Cangas de Onís fue la primera capital del Reino de Asturias. Su imagen más famosa es el conocido como «Puente Romano» (aunque su construcción actual es medieval), de cuyo arco central cuelga una réplica de la Cruz de la Victoria.
Los domingos se celebra un animado mercado tradicional donde los productores locales acuden a vender hortalizas, embutidos caseros y una variedad de quesos artesanales difícil de igualar en toda la cornisa cantábrica.
8. Valle de Valdeón y el encanto leonés
En la vertiente sur del parque se resguarda el valle de Valdeón, un entramado de pueblos tranquilos como Posada de Valdeón o Cordiñanes que conservan hórreos centenarios y un estilo de vida puramente rural lejos de las aglomeraciones.
Desde la vía ferrata de Valdeón o el mirador del Tombo se obtienen panorámicas espectaculares del perfil meridional de los Picos de Europa, enmarcados entre frondosos bosques de hayas y robles que explotan en mil colores durante los meses de otoño.
9. Probar los quesos autóctonos en sus bodegas y cuevas
La tradición ganadera ha moldeado la gastronomía local hasta convertir esta región montañosa en la zona con mayor densidad de variedad quesera de Europa. Destaca el intenso queso Cabrales, madurado durante meses en cuevas naturales de alta montaña con una humedad relativa del 90%.
Visitar una cueva-exposición como la de Arenas de Cabrales o probar las variedades de Bejes-Tresviso y Gamoneu en una sidrería tradicional es la guinda imprescindible para despedirse del parque con el mejor sabor de boca.
Datos prácticos para organizar tu visita
Planificar la ruta entre valles y cumbres requiere tener en cuenta los accesos por carretera y la logística regional:
- Cómo moverse: La opción más flexible es disponer de vehículo propio para salvar las distancias entre las vertientes de Asturias, Cantabria y León. Para la ruta del Cares existen servicios de taxi que transfieren a los senderistas entre Poncebos y Caín.
- Tiempo recomendado: Lo ideal es dedicar un mínimo de 3 a 4 días completos para cubrir los puntos principales sin prisa y hacer al menos una jornada de senderismo.
- Mejor época: De mayo a octubre para garantizar la apertura de pasos elevados y disfrutar de mejores condiciones meteorológicas en las rutas a pie.
¿Tienes ya preparadas las botas de montaña para adentrarte en el desfiladero o vas a dejar que te sigan contando las maravillas de esta gran cordillera?











