Combinar las playas de la Costa del Azahar con escapadas de interior es el verdadero secreto para un viaje redondo. Buscar pueblos bonitos cerca de Oropesa del Mar permite descubrir que, a pocos kilómetros de la brisa marina, Castellón custodia villas encaramadas a la roca, fortalezas medievales y callejones donde aún huele a leña y almendras tostadas.
Desde pueblos colgados en acantilados sobre el Mediterráneo hasta joyas del Maestrat que parecen detenidas en el tiempo, la variedad de paisajes a tiro de piedra es deslumbrante. Basta con tomar la carretera para cambiar la arena dorada por el patrimonio histórico más auténtico.
Si estás de vacaciones en la costa o planeas una ruta de fin de semana, guarda esta selección con los pueblos más espectaculares que debes visitar.
1. Vilafamés: la roca rosa y el arte en el interior
Ubicado a tan solo 25 minutos en coche hacia el interior por la CV-15, Vilafamés ostenta con orgullo el título de ser uno de los pueblos más bonitos de España. Su casco antiguo destaca por la singular piedra rodeno de tono rojizo con la que están construidas sus viviendas.
Pasea por sus callejuelas empinadas y empedradas hasta encontrarte con la Roca Grossa, una colosal mole de piedra de más de 2.000 toneladas inclinada sobre la calle. En lo alto corona el castillo del siglo XIV, mientras que el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni añade un contraste cultural brillante a la visita.
2. Peñíscola: la fortaleza del Papa Luna sobre el mar
Poniendo rumbo al norte por la AP-7 o la N-340 durante unos 40 minutos se alcanza Peñíscola. Su silueta de tómbolo rocoso adentrándose en el mar es una de las postales más icónicas del Mediterráneo español.
Recorre el trazado blanco del casco antiguo rodeado de murallas renacentistas hasta llegar al Castillo del Papa Luna, construido por los templarios en el siglo XIII. Las vistas de la costa desde sus almenas son sublimes. (Además, sus pasajes sirvieron de escenario para producciones como Juego de Tronos o El Cid).
3. Benicàssim: villas aristocráticas y sabor marinero
Apenas 10 kilómetros separan Oropesa de Benicàssim, una distancia ideal para recorrer incluso en bicicleta a través de la hermosa Vía Verde del Mar. Esta villa combina playas apacibles con un patrimonio arquitectónico singular.
Su gran reclamo cultural es la Ruta de las Villas, un paseo marítimo flanqueado por palacetes y mansiones de finales del siglo XIX y principios del XX, conocidas popularmente como la «Biarritz del Levante». Complétalo subiendo al Desierto de las Palmas para disfrutar de panorámicas costeras inolvidables.
4. Culla: la huella templaria en la montaña
Adentrándose hacia la comarca del Alt Maestrat, a una hora de trayecto por la CV-15, se encuentra Culla. Esta villa de montaña conserva un trazado medieval perfectamente restaurado que traslada al visitante a la época de las cruzadas.
Camina entre ruinas de antiguos castillos, arcos de piedra y fachadas blasonadas. No dejes de visitar el paraje de la Carrasca de Culla, un árbol monumental centenario declarado de interés público, y acércate al mirador del Terrat para divisar los valles circundantes.
Tip práctico de Lucía: Para recorrer la Vía Verde del Mar entre Oropesa y Benicàssim (6 kilómetros de trazado llano y acondicionado sobre la antigua vía del tren), alquila una bicicleta en el puerto deportivo de Oropesa a primera hora de la mañana. Evitarás las horas de más calor y el tránsito de peatones en los túneles.
5. Morella: la joya amurallada del Maestrat
Aunque requiere conducir algo más de una hora hacia el norte, la excursión a Morella es una parada imprescindible en cualquier itinerario por la provincia. Su estampa fortificada recortada sobre la colina impresiona a varios kilómetros de distancia.
Protegida por más de dos kilómetros de murallas medievales y catorce torres, la ciudad está coronada por un imponente castillo encaramado a la roca a más de mil metros de altitud. Visita la Basílica Santa María la Mayor y prueba el famoso flaó, un dulce tradicional relleno de requesón y almendra.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
6. Mascarell: la única villa totalmente amurallada
Ubicada cerca de Nules, a unos 35 minutos al sur por la AP-7, Mascarell guarda una curiosidad histórica única: es la única población de la Comunidad Valenciana rodeada en su totalidad por una muralla de origen medieval bien conservada.
Este pequeño núcleo urbano nació en el siglo XIV para albergar a la población morisca expulsada de las fincas vecinas. Cruzar sus puertas de piedra es entrar en una aldea apacible de casitas bajas, donde el aroma a flor de azahar impregna las calles durante la primavera.
7. Montanejos: aguas termales entre cañones
Para quienes buscan naturaleza pura y refrescarse fuera de la playa, Montanejos se ubica a una hora y diez minutos hacia el interior de la comarca del Alto Mijares. Es célebre por sus fuentes de aguas termales a temperatura constante durante todo el año.
La Fuente de los Baños es su rincón más aclamado: un remanso natural del río Mijares encajonado entre altas paredes verticales de piedra donde el agua mana a unos 25 °C. Tras un baño reparador, recorre la ruta del Chorro para ver el espectacular alivio de la presa.
8. Ares del Maestrat: el balcón sobre el abismo
Enclava a unos 70 minutos de Oropesa se alza Ares del Maestrat, uno de los pueblos con mayor altitud y encanto paisajístico de Castellón. Su casco urbano cuelga literalmente alrededor de la Muela de Ares, una mole rocosa sobrecogedora.
Sube por el camino escalonado hasta las ruinas del castillo excavado en la propia roca en la cima de la muela. Las vistas de las barrancadas y terrazas de cultivo tradicionales desde este mirador natural son sencillamente impresionantes.
9. Cabanes: arcos romanos y entorno natural
A solo 15 minutos en coche hacia el interior se sitúa Cabanes, un municipio tranquilo de tradición agrícola que comparte parte de su término con el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca.
En sus afueras, junto a la antigua Vía Augusta, se alza el mítico Arco Romano de Cabanes, del siglo II d.C., una joya monumental exenta en mitad del campo. Su casco urbano ofrece además excelentes restaurantes para degustar la gastronomía autóctona.
10. Alcalà de Xivert: torres señoriales y castillos templarios
Ubicado a 25 minutos al norte por la N-340, Alcalà de Xivert destaca por su impresionante patrimonio monumental. Su iglesia de San Juan Bautista ostenta el campanario histórico más alto de la Comunidad Valenciana, con 68 metros de altura.
En las afueras, encaramado a la Sierra de Irta, se alza el Castillo de Xivert, una fortaleza de origen islámico reformada posteriormente por los caballeros templarios. La subida a pie entre pinares permite disfrutar de unas vistas fantásticas del mar y la montaña.
Información útil: Para realizar estas rutas por el interior castellonense se recomienda el uso de vehículo privado, ya que el transporte público hacia los pueblos del Maestrat tiene frecuencias limitadas. Las carreteras autonómicas (como la CV-15 y la CV-10) están muy bien pavimentadas y ofrecen un trayecto cómodo.
¿Qué rincón de esta lista vas a elegir para tu próxima excursión desde la costa?











