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6 de septiembre de 2026, 01:01

Escapadas

Qué ver en Zaragoza: de la majestuosidad del Pilar al laberinto de tapas de «El Tubo»

Lucía Bernal de la Vega

Por Lucía Bernal de la Vega

04 de septiembre, 2026 5 min de lectura

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Zaragoza
Zaragoza

Zaragoza es una ciudad que no engaña. Es noble, abierta y tiene esa fuerza que solo las ciudades bañadas por un río como el Ebro pueden tener. Aquí la historia se mide por milenios, desde las murallas romanas hasta la arquitectura futurista de la Expo.

Si visitas Zaragoza este 2026, vas a descubrir que es la ciudad perfecta para una escapada de 48 horas. Es cómoda, se camina de maravilla y tiene un ambiente en las calles que ya quisieran para sí muchas capitales europeas. Pero cuidado: Zaragoza tiene sus propios códigos y si no los conoces, te quedarás solo en la superficie.

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Apunta bien, porque esto es lo que tienes que ver en Zaragoza para que cuando te vayas, ya estés pensando en cuándo vas a volver.

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La Basílica del Pilar: El faro de Aragón

Es el icono indiscutible. La Basílica de Nuestra Señora del Pilar es tan inmensa que impone respeto incluso antes de cruzar su puerta. Sus once cúpulas tejadas de colores son la silueta que define a la ciudad.

Pero mi truco de experta es este: no te quedes solo abajo. Tienes que subir a la Torre de San Francisco de Borja en el ascensor panorámico. Desde arriba, la vista del Ebro y de las cúpulas de cerámica es, sencillamente, la mejor foto que vas a sacar en todo el viaje. (Y sí, dentro puedes ver dos bombas de la Guerra Civil que no explotaron; historia viva en el techo).

Un secreto para los amantes del arte: dentro de la Basílica hay dos cúpulas pintadas por el mismísimo Goya. Levanta la vista y busca la «Adoración del Nombre de Dios». Es puro genio aragonés sobre tu cabeza.

La Aljafería: El palacio de la alegría

Mucha gente no lo sabe, pero Zaragoza tiene uno de los palacios hispanomusulmanes más importantes de España, a la altura de la Alhambra o el Alcázar de Sevilla. El Palacio de la Aljafería fue la residencia de los reyes taifas y hoy es la sede de las Cortes de Aragón.

Sus arcos entrelazados, su patio de los naranjos y el Salón del Trono de los Reyes Católicos son una joya que te deja sin palabras. Es el mejor ejemplo del mudéjar aragonés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un lugar donde el silencio y la belleza se dan la mano.

El Tubo: La zona cero del tapeo

Si la Aljafería es el alma, El Tubo es el estómago de Zaragoza. Este laberinto de callejuelas estrechas en el casco histórico es, posiblemente, la zona de tapeo con más personalidad de España.

Aquí el ritual es sagrado: una caña (o un somontano) y una tapa en cada sitio. Tienes que ir a «El Champi» para probar su famoso champiñón, a «La Miguería» o a por un «Guardia Civil» a El Plata. El ambiente es eléctrico, ruidoso y maravilloso. Es donde la ciudad demuestra que sabe disfrutar de la vida como nadie.

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El legado romano: Caesaraugusta

Zaragoza fue una de las ciudades más importantes del Imperio Romano en Hispania y todavía puedes sentirlo. La ruta de los museos de Caesaraugusta te lleva por el Foro, el Puerto Fluvial, las Termas Públicas y, mi favorito, el Teatro Romano.

Ver los restos del teatro encajados entre los edificios modernos de la calle San Jorge es una lección de urbanismo y respeto por el pasado. Es una parada técnica ideal para entender por qué Zaragoza siempre ha sido un cruce de caminos fundamental.

La Seo: La catedral olvidada (y más bella)

Casi pegada al Pilar está la Catedral del Salvador, conocida como La Seo. Para muchos zaragozanos, es incluso más bonita que la Basílica. Es un mix alucinante de románico, gótico, mudéjar, renacentista y barroco.

Fíjate sobre todo en el muro exterior de la Parroquieta: es una obra maestra del azulejo mudéjar que te va a obligar a sacar la cámara. Por dentro, el Retablo Mayor es una de las cumbres de la escultura gótica europea. No entrar sería un error de principiante.

El Ebro y la zona Expo

Para cerrar el día, nada como un paseo por la ribera del Ebro. Desde que se celebró la Expo 2008, la zona se ha transformado en un parque lineal increíble. Cruza el Puente del Tercer Milenio o el Pabellón Puente de Zaha Hadid.

Es el lado más vanguardista de Zaragoza. Si te gusta la arquitectura moderna, aquí vas a disfrutar como una niña. Y si vas con tiempo, el Acuario Fluvial (el más grande de Europa en su categoría) es una sorpresa constante, especialmente si viajas en familia.

¿Sabías que Zaragoza es la única ciudad del mundo con dos catedrales en activo en la misma plaza? La Plaza del Pilar es el salón de estar de los aragoneses y el centro de todas sus celebraciones.

Zaragoza no se visita, se vive. Es una ciudad que te abraza con su hospitalidad y te despide con ganas de volver a por otra ronda de tapas en El Tubo. ¿A qué esperas para comprobar que lo de «maño» es sinónimo de corazón grande?

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Lucía Bernal de la Vega

Lucía Bernal de la Vega

Lucía Bernal de la Vega es periodista especializada en narrativa de viajes, patrimonio histórico y urbanismo cultural. Su mirada se detiene en la identidad profunda de los destinos,…

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