Navegar por la costa de Bizkaia conduce de forma inevitable al corazón salado de Urdaibai. Saber qué ver en Bermeo es abrir la puerta a la villa marinera con más solera del litoral vasco, donde las fachadas de colores se amontonan frente a los barcos de bajura y el cantábrico susurra historias de balleneros.
Antigua capital del Señorío de Vizcaya entre los siglos XIII y XV, esta localidad conserva un orgullo arraigado que se respira en cada rincón de su entramado urbano. Aquí el ritmo de las mareas sigue marcando la vida cotidiana de sus vecinos.
Si preparas una ruta por el Norte o buscas una escapada costera auténtica, guarda esta lista con los rincones esenciales para exprimir al máximo tu visita.
1. San Juan de Gaztelugatxe: la joya sobre el mar
Apenas a ocho kilómetros del casco urbano se alza este islote imponente unido a la tierra por un puente de piedra zigzagueante. El peñón de San Juan de Gaztelugatxe se ha convertido en una de laspostales más famosas de Europa.
Para alcanzar la ermita dedicada a San Juan Bautista deberás ascender exactamente 241 escalones tallados sobre la roca. Al llegar a la cumbre, la tradición manda tocar la campana tres veces para ahuyentar a los malos espíritus y pedir un deseo. (Recuerda reservar tu entrada gratuita por internet con antelación, el acceso diario está regulado).
2. El Puerto Viejo (Puerto Chico): explosión de color
El verdadero centro neurálgico del encanto bermeano es su histórico puerto pintoresco. Las casas altas y estrechas con entramados de madera pintados en tonos verdes, rojos y azules crean un anfiteatro marinero único alrededor del muelle.
Pasear por el muelle viendo las embarcaciones tradicionales es un placer sencillo. Es el lugar perfecto para sentarse en una terraza al mediodía, sentir la brisa del Cantábrico y pedir un txakoli fresco de la denominación de origen Urdaibai.
3. Museo del Pescador (Torre Ercilla)
Ubicado en la histórica Torre Ercilla, una fortaleza gótica del siglo XV encaramada sobre el puerto, este espacio museístico es de parada obligatoria. Es uno de los pocos museos en el mundo dedicados íntegramente a la vida y trabajo de los marineros.
A través de sus plantas descubrirás las técnicas de pesca de la ballena que hicieron famosos a los bermeanos en la Edad Media, la evolución de los barcos y los secretos de las conserveras locales. La entrada general cuesta solo 3 euros y ofrece una perspectiva histórica excepcional.
4. Parque de Lamera y el Edificio del Casino
El punto de encuentro entre la zona portuaria y la villa es el verde Parque de Lamera. Un amplio paseo arbolado donde las familias pasean al atardecer y los niños juegan a la sombra de palmeras y arces.
Presidiendo este espacio se encuentra el edificio del Casino de Bermeo, una joya ecléctica diseñada a finales del siglo XIX que recuerda a los antiguos palacetes franceses. Su arquitectura destaca con elegancia frente al bullicio de los puestos de pescado.
Tip práctico de Lucía: Si viajas en coche durante el verano o en fin de semana, aparca directamente en la explanada gratuita del puerto comercial (Puerto Grande). El centro histórico es casi en su totalidad peatonal y sus callejuelas estrechas no están pensadas para circular con vehículo.
5. Casco Antiguo y la Puerta de San Juan
Adentrarse en la parte alta de la villa supone recorrer un laberinto de calles empinadas, cantones y plazas escondidas que conservan el sabor medieval. El casco histórico de Bermeo ostenta la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.
Entre sus tesoros destaca la Puerta de San Juan, el único arco que queda en pie de la antigua muralla del siglo XIV que protegía la ciudad. Observa la piedra desgastada: allí se aprecian las marcas que dejaban los guardias con sus armas.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
6. Convento y Claustro de San Francisco
Fundado en 1357 fuera de las viejas murallas, el convento de San Francisco es el recinto monástico más antiguo de Bizkaia. Su arquitectura gótica sobria sorprende por la serenidad que transmite nada más cruzar el umbral.
El elemento más valioso del conjunto es su claustro cuadrado de piedra, un espacio de paz con arcos apuntados donde la luz entra filtrándose de forma mágica. En la iglesia anexa se custodia una notable colección de piezas sacras.
7. Isla de Izaro y Cabo Matxitxako
La silueta alargada de la Isla de Izaro se divisa con claridad desde la costa bermeana. Aunque el acceso a la isla está restringido por ser reserva protegida de aves, recorrer el litoral en barco permite admirar sus acantilados de cerca.
Para conseguir la mejor vista terrestre de la isla y del cantábrico, acércate hasta el Cabo Matxitxako. Su faro centenario marca el punto más septentrional de Bizkaia y sus acantilados son un mirador privilegiado para el avistamiento de cetáceos.
8. Ir de pintxos y probar la gastronomía marinera
Hacer una ruta de bar en bar es un ritual sagrado en Euskadi, y en esta villa pesquera el nivel es sobresaliente. La zona del puerto y la calle Nardiz están repletas de tabernas tradicionales con barras rebosantes de comida de calidad.
No te vayas sin probar las famosas gildas con anchoa local, las rabas del fin de semana o platos de cuchara memorables como el marmitako de bonito. Acompaña cada bocado con un buen vaso de sidra o vino blanco de la tierra.
9. Iglesia de Santa Eufemia
Ubicada justo al lado del puerto, la iglesia gótica de Santa Eufemia es el templo con mayor carga histórica de la localidad. Era el lugar donde los Señores de Vizcaya juraban solemnemente respetar los fueros antes de dirigirse a Guernica.
Su torre campanario barroca domina el perfil del puerto. El interior guarda un retablo neogótico y la tumba en piedra del canónigo Juan Ruiz de Bermeo, una reliquia tallada del siglo XIII.
10. Esculturas marineras: homenaje a la gente del mar
A lo largo de todo el paseo del puerto encontrarás un museo al aire libre compuesto por diversas esculturas de bronce. Rinden un emotivo homenaje a las familias que dedicaron y perdieron sus vidas en el océano.
No te pierdas la obra «Aita Guria», que recrea un galeón ballenero del siglo XVII a tamaño real amarrado en el muelle, ni la escultura «La ola», una imponente estructura metálica que simboliza el embate del mar contra la escollera.
Información útil: Bermeo está conectada directamente con Bilbao mediante la línea E4 de Euskotren, con trayectos cada 30 minutos que tardan aproximadamente una hora. Es una opción muy cómoda para despreocuparse del tráfico y disfrutar del paisaje de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai durante el trayecto.
¿Qué rincón de esta histórica villa marinera tienes más ganas de descubrir en tu próxima ruta por la costa vasca?











