Salir del dinamismo cosmopolita de la villa bilbaína y encontrarse de golpe con acantilados verdes que caen a plomo sobre el Cantábrico es una sensación fascinante. El olor a salitre mezclado con el aroma de la leña de los asadores, la brisa marina y el verde intenso de los montes atrapan al viajero al instante.
Si estás organizando un viaje a Euskadi, descubrir los mejores pueblos bonitos cerca de Bilbao te permitirá diseñar escapadas memorables a menos de una hora de distancia del centro de la ciudad.
Recorrer la costa de Vizcaya y sus valles interiores es adentrarse en la esencia misma de la cultura vasca. No obstante, esta provincia es mucho más que sus puertos pesqueros más célebres; es un territorio donde el patrimonio señorial, la arquitectura marinera y la alta gastronomía conviven en armonía perfecta.
Para ayudarte a seleccionar los rincones más auténticos de Bizkaia, he preparado esta selección con las villas indispensables y los consejos prácticos para disfrutarlas como si fueras un local.
1. Getxo: elegancia señorial a un paso de la ría
A tan solo 15 kilómetros de la capital y conectado por la red de metro, Getxo es la primera parada indispensable. Este municipio destaca por el contraste entre sus majestuosas palacetes de la burguesía de principios del siglo XX en el paseo de Las Arenas y el encanto marinero tradicional de su Puerto Viejo de Algorta.
Pasear por las empinadas callejuelas de Algorta, con sus casas de fachadas blancas y maderas pintadas de verde y rojo, invita a hacer una parada. (Y sí, pedir un pintxo de tortilla de patatas con un txakoli fresco en la plaza de San Nicolás merece cada euro spent).
2. Bermeo y la tradición pesquera de Bizkaia
Ubicado en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, Bermeo es uno de los puertos pesqueros más históricos del norte. El colorido de las fachadas de sus casas estrechas apiñadas frente al puerto viejo crea una estampa fotográfica inconfundible.
Camina por el parque de la Lamera, visita el Museo del Pescador situado en la Torre Ercilla y acércate hasta el espigón para sentir la fuerza del mar Cantábrico en estado puro.
3. Mundaka: la meca del surf en Urdaibai
A apenas 3 kilómetros de Bermeo se sitúa Mundaka, mundialmente conocida por albergar una de las mejores olas izquierdas de Europa. Este tranquilo pueblo marinero se asoma de forma privilegiada sobre la desembocadura de la ría de Urdaibai.
Sentarse en la mirador de la ermita de Santa Catalina a observar las maniobras de los surfistas con la isla de Ízaro de fondo es una de las vivencias más relajantes de la comarca.
4. Elantxobe: el pueblo colgado sobre el acantilado
Si hay una localidad con un trazado urbano desafiante, esa es Elantxobe. Construido sobre la ladera vertiginosa del cabo Ogoño, sus casas parecen escalonarse unas sobre otras desafiante la gravedad hasta desembocar en el pequeño puerto defensivo.
Sus calles son tan estrechas y empinadas que los autobuses deben utilizar una plataforma giratoria especial en la plaza alta para poder dar la vuelta. Recorrer sus escalinatas de bajada al mar exige calzado cómodo y buena disposición física.
Consejo de experta: Para visitar la zona de Urdaibai (Mundaka, Bermeo y Elantxobe) la forma más cómoda es en coche, pero si prefieres el transporte público, la línea de tren E4 de Euskotren conecta la estación de Abando en Bilbao con Mundaka y Bermeo en unos 50 minutos ofreciendo un trayecto panorámico precioso.
5. Plentzia y Gorliz: bahía serena y paseo costero
La encantadora villa de Plentzia conserva un casco antiguo de trazado medieval bordeado por una ría llena de embarcaciones de recreo. Su playa de aguas tranquilas, protegida en una bahía natural, se une al arenal del vecino municipio de Gorliz.
Desde el pinar de Gorliz parte un sendero costero muy accesible que conduce hasta el faro de la localidad, donde podrás contemplar los impresionantes dunas fosilizadas con más de 6.000 años de antigüedad.
6. Balmaseda: la primera villa de Bizkaia
Alejándonos del mar hacia la comarca de Las Encartaciones, Balmaseda emerge como una joya histórica rodeada de montañas. Fundada en el año 1199, fue un punto estratégico clave en la ruta comercial entre Castilla y el mar.
Su icono indiscutible es el Puente Viejo o de la Muza, una joya arquitectónica del siglo XIII con su torre defensiva incorporada que cruza el río Kadagua con absoluta elegancia.
7. Bakio: cuna del txakoli y puerta a la magia
Famoso por sus extensos viñedos abancalados donde se cultiva la uva Hondarrabi Zuri, Bakio es una parada indispensable para los amantes de la enología y la gastronomía vasca.
Su amplia playa abierta al mar es perfecta para pasear durante todo el año. Además, sirve como punto de partida para visitar el gran monumento natural de la costa vizcaína.
8. San Juan de Gaztelugatxe: la joya de la corona
Aunque técnicamente pertenece al término municipal de Bermeo (muy cerca de Bakio), esta mítica isla unida al continente por un puente de piedra es una visita imprescindible. Los 241 escalones de su zigzagueante camino de piedra te llevarán hasta la ermita consagrada a San Juan Bautista.
La tradición manda tocar la campana de la ermita tres veces para pedir un deseo tras culminar el ascenso. No olvides reservar tu entrada gratuita con antelación en la web oficial, ya que el aforo diario está regulado.
9. Guernica: historia viva y memoria vasca
En el corazón de la comarca se halla Gernika-Lumo, villa cargada de simbolismo e historia. Aquí se encuentra la Casa de Juntas y el emblemático Árbol de Gernika, símbolo de las libertades del pueblo vasco.
Visitar el Museo de la Paz y admirar el mural cerámico que recrea a tamaño real la obra que Pablo Picasso pintó tras el trágico bombardeo de 1937 permite conectar con la historia reciente europea de forma sobrecogedora.
10. Lekeitio: patrimonio señorial y la isla de Garraitz
Ubicado en el límite oriental de la provincia, Lekeitio es uno de los pueblos más pintorescos de toda la cornisa cantábrica. Su basílica de la Asunción de Santa María alberga un retablo mayor gótico hispanoflamenco bañado en pan de oro de valor incalculable.
El gran atractivo de Lekeitio es la Isla de San Nicolás (Garraitz), ubicada frente a la playa de Karraspio. Durante la bajamar, emerge un malecón de piedra (el sendero de la calzada) que permite caminar a pie seco hasta la isla.
Dato práctico: Para degustar un menú tradicional de marmitako o pescado fresco a la brasa en los puertos de Bermeo o Lekeitio, calcula un precio medio de 25 a 35 euros por persona. Es muy aconsejable reservar mesa con antelación durante los fines de semana.
Los pueblos de Vizcaya no se visitan con prisa; se contemplan a través de sus acantilados, sus plazas y la calidez de su gente. ¿Tienes ya lista la mochila para poner rumbo a la costa Cantábrica?




