Al abrigo de la imponente Sierra de Béjar, donde las cumbres rozan los dos mil metros de altitud, la provincia de Salamanca esconde una de las comarcas más bellas de la Península. Candelario, con sus famosas batipuertas y regaderas de agua cristalina, es el punto de partida perfecto para explorar una colección de pueblos bonitos cerca de Candelario que parecen suspendidos en el tiempo.
La abrupta orografía de este rincón del Sistema Central genera un microclima de inviernos gélidos y veranos suaves, ideal para dividir la estancia entre la frondosa vertiente salmantina y el cercano valle cacereño. La autovía A-66 actúa como columna vertebral de la zona, facilitando la conexión rápida, mientras que carreteras locales como la SA-220 serpentean entre bosques de castaños para unir las villas más pintorescas.
A continuación, analizamos los seis hitos geográficos e históricos que debes apuntar en tu ruta por los alrededores de este enclave serrano.
Béjar

A solo 4 kilómetros de Candelario, esta antigua ciudad textil ofrece un contraste monumental fascinante. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, destaca por el Palacio Ducal de los Zúñiga y la singular muralla medieval que abraza el barrio de la Judería.
No dejes de visitar El Bosque, un jardín renacentista del siglo XVI que cuenta con un estanque romántico espectacular, ideal para pasear entre secuoyas gigantes por un precio de entrada de apenas 2 euros.
Hervás

Cruzando el límite provincial hacia Cáceres por la autovía A-66, a unos 22 kilómetros, se encuentra esta joya del Valle del Ambroz. Su barrio judío es uno de los mejores conservados de España, un laberinto de callejuelas estrechas con casas de adobe y entramados de madera de castaño que huelen a leña en invierno.
Pasear por la calle Angosta te transportará a la época medieval, mientras que los amantes del senderismo encontrarán aquí el punto de inicio para la ruta del bosque de la dehesa de Hervás.
Miranda del Castañar

Ubicado a unos 45 kilómetros de distancia en plena Sierra de Francia, este pueblo medieval se alza sobre una loma coronada por un imponente castillo del siglo XIV. El recinto amurallado se conserva intacto, manteniendo las cuatro puertas de acceso originales que protegían la villa.
Caminar por su calle Derecha revela blasones nobiliarios esculpidos en piedra de granito, un recordatorio de su pasado como capital del condado de Miranda.
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Mogarraz

A unos 48 kilómetros de Candelario, Mogarraz sorprende a cada paso con un museo al aire libre único en el mundo. Las fachadas de sus casas tradicionales de piedra y madera lucen más de 800 retratos pintados de los antiguos habitantes de la villa, una obra del artista local Florencio Maíllo.
Esta particularidad artística, sumada a su trazado urbano típicamente medieval, convierte la visita en una experiencia visual sobrecogedora y sumamente fotogénica.
San Martín del Castañar

Situado a unos 43 kilómetros recorriendo la pintoresca carretera SA-220, este pueblo destaca por su armonía arquitectónica y su castillo medieval, que hoy alberga un centro de interpretación de la Reserva de la Biosfera. Su plaza de toros, ubicada en el antiguo patio de armas del castillo, es una de las más antiguas de España.
El sendero del Camino del Agua conecta esta localidad con Mogarraz, ofreciendo una caminata de baja dificultad rodeada de instalaciones artísticas en plena naturaleza.
Montemayor del Río

Escondido en el valle del río Cuerpo de Hombre, a unos 25 kilómetros de nuestro punto de partida, este pueblo destaca por su imponente Castillo de San Vicente. La fortaleza se eleva sobre una colina rodeada de un frondoso bosque de castaños, cuya madera sigue siendo la base de la artesanía local.
La visita guiada al castillo cuesta alrededor de 3 euros y ofrece unas vistas panorámicas inigualables de toda la comarca de la Sierra de Béjar.
Cómo organizar tu viaje y descubrir los pueblos bonitos cerca de Candelario
Para disfrutar plenamente de esta ruta y saborear el encanto de cada rincón, se recomienda planificar una estancia mínima de 3 a 5 días. La red de carreteras secundarias, aunque revirada debido a la geografía serrana, se encuentra bien asfaltada y ofrece miradores espectaculares donde detenerse sin prisa para contemplar el paisaje.
La inmersión en el territorio no está completa sin probar la gastronomía tradicional de la zona, donde el calderillo bejarano (un guiso de patatas y carne de ternera) y el hornazo salmantino son absolutos protagonistas. Huye de las opciones excesivamente turísticas y busca las tabernas con chimenea de leña en los pueblos más pequeños para degustar embutidos ibéricos de bellota cortados al momento.
¿Estás listo para perderte entre murallas medievales, castillos de cuento y callejones que huelen a leña y piedra húmeda?




