El agua amanece como un espejo perfecto donde se reflejan las ramas de los sauces. Si buscas desconectar y respirar aire puro, saber qué ver en l’Estanyol (ese rincón mágico integrado en el sistema lacustre del Estanyol de Banyoles) es el primer paso para organizar una escapada perfecta. Este humedal de Girona combina el misticismo de sus leyendas locales con una biodiversidad fascinante.
Olvídate de las prisas cotidianas y de los destinos masificados de siempre. La comarca del Pla de l’Estany esconde parajes fluviales que parecen sacados de un cuento de hadas, ideales tanto para los que viajan en pareja como para quienes planean escapadas en familia de fin de semana.

Prepárate para caminar entre pasarelas de madera, descubrir antiguos templos románicos escondidos y contemplar el atardecer desde miradores espectaculares. Aquí tienes la hoja de ruta definitiva para exprimir este oasis catalán al máximo.
Ruta a pie por el estanque y sus parajes fluviales
La mejor forma de iniciar el día es realizar la clásica ruta a pie por el estanque. Es un sendero circular, llano y completamente accesible de unos 7 kilómetros de longitud que rodea la lámina de agua principal y se desvía hacia las lagunas menores.

El suelo de tierra compacta está rodeado de plátanos de sombra monumentales que filtran los rayos del sol. Tardarás unas dos horas en completarlo a ritmo pausado (perfecto para tomar fotos sin estresarse).
Los humedales de la Puda y los nidos de aves
Esta zona de lagunas temporales se nutre de los mismos acuíferos subterráneos que el gran lago. Es el lugar idóneo en este humedal de Girona para los apasionados del avistamiento de aves, gracias a sus casetas de madera camufladas.
Lleva prismáticos si quieres observar ejemplares de somormujo lavanco, ánades reales y garzas reales en su hábitat protegido. El silencio aquí es sagrado y solo se rompe por el croar de las ranas.
Tip de Inés: Si visitas la zona a primera hora de la mañana (sobre las 07:30 de la mañana), la niebla flota sobre el agua baja y la luz para los amantes de la fotografía es sencillamente espectacular.
Las pesqueras tradicionales del Pla de l’Estany
No puedes decir que conoces este destino sin admirar las pesqueras. Son pequeñas construcciones flotantes del siglo XIX y principios del XX que la burguesía utilizaba para pescar o guardar barcas de recreo.
Hay un total de 20 pesqueras declaradas Bien Cultural de Interés Nacional. Aunque la mayoría son privadas, algunas funcionan hoy como oficinas de turismo o puntos de información ambiental.
La Iglesia de Santa Maria de Porqueres
Ubicada a escasos metros de la orilla oeste, esta joya del románico catalán fue consagrada en el año 1182. Su silueta de piedra caliza contrasta de forma bellísima con el verde de los prados circundantes.

Fíjate bien en el arco triunfal del interior, decorado con capiteles donde se tallaron motivos vegetales y animales fantásticos medievales. La entrada al templo es totalmente gratuita.
El paraje de los Despoblados y los saltos de agua
Si buscas conectar con el turismo de naturaleza más puro, camina hacia el sector norte. Allí el terreno se vuelve más salvaje e irregular, dando paso a pequeños riachuelos y surgencias de agua subterránea.
El agua brota a una temperatura constante de unos 19 grados durante todo el año debido al origen tectónico de la cuenca lacustre. Es un rincón umbrío y fresco, ideal para los meses más calurosos de verano.
Bosque de las Estunes: Leyendas y cuevas de travertino
A solo 5 minutos en coche hacia el sur, se encuentra este bosque de encinas y robles que parece sacado de una fábula. Las formaciones de roca travertino han creado grietas gigantescas por las que se puede caminar.
Cuenta la tradición popular que en estas cuevas habitaban las «Goges», unas hadas del agua que tejían hilos de plata durante las noches de luna llena. Un plan que fascina a los más pequeños.
Coordenadas prácticas: El aparcamiento junto a la Oficina de Turismo del lago cuesta 0 euros (es completamente gratuito) y cuenta con espacio para más de 100 vehículos, siendo el punto de inicio ideal.
Mirador de Cuidador: La mejor panorámica de la comarca
Para despedir el día, sube la pequeña colina que conduce al mirador elevado. Desde este punto se divisa la inmensidad del espacio natural protegido y, al fondo, las siluetas del Pirineo de Girona.

Es el lugar perfecto para respirar hondo, revisar las fotos del día y comprender la magnitud geológica de este entorno tan singular en Cataluña.
¿Cuándo vas a reservar tu próximo fin de semana para perderte por los senderos de este paraíso natural?




