Soportújar no es solo el famoso pueblo de las brujas de la Alpujarra Granadina; es un laberinto de callejuelas blancas colgado a más de 900 metros de altitud sobre la vertiente sur de Sierra Nevada. Este singular enclave desafía la gravedad de la montaña combinando la arquitectura tradicional bereber con una fascinante mitología pagana que atrae a miles de viajeros intrigados por descubrir todo lo qué ver en Soportújar.
Marcado por el azote del viento de la sierra y un microclima de montaña que regala inviernos fríos y veranos suaves, planificar la visita exige calzado cómodo para sortear sus empinadas cuestas. Si viajas en coche, la principal vía de acceso es la carretera A-348, conectando el municipio con Granada capital en apenas 70 minutos, siendo ideal establecer la base logística aquí o en la vecina Órgiva para explorar la comarca.
A continuación, analizamos los ocho hitos geográficos e históricos que hacen de este rincón alpujarreño un destino de fantasía único en Andalucía.
Cueva del Ojo de la Bruja
Ubicada a las afueras del casco urbano, en el barranco que delimita el pueblo, esta profunda grieta natural está envuelta en leyendas de antiguos aquelarres. Para llegar a ella debes recorrer un pequeño sendero de apenas 500 metros rodeado de vegetación alpujarreña, donde el susurro del viento aviva el misterio.
Justo al lado se encuentra el Puente de las Brujas, una pasarela de piedra que ofrece vistas espectaculares del desfiladero. Es un punto de parada obligatoria donde el misticismo del entorno y la geografía abrupta de la provincia de Granada se fusionan de forma perfecta.
Estatua de la Bruja Baba Yaga
Nada más cruzar la entrada del municipio por la carretera GR-3424, te recibirá la imponente figura de madera tallada de Baba Yaga, una bruja de la mitología eslava de mirada penetrante. Esta gigantesca cabeza esculpida por el artista local José Vera es el primer gran reclamo del turismo en Soportújar y el imán perfecto para las cámaras.
Tip viajero: Si viajas con niños, explícales la leyenda de su cabaña con patas de gallina antes de llegar; la inmersión en el pueblo de las brujas será total desde el primer minuto.
Fuente del Dragón
Situada en la parte baja del núcleo urbano, esta llamativa escultura-fuente representa a un dragón cuyos colmillos expulsan agua fresca de la sierra. Se dice que el agua de esta fuente posee propiedades afrodisíacas y estimulantes, un mito alimentado por los propios lugareños para dinamizar la visita.
El rumor del chorro constante rompe el silencio de la calleja, invitando a hacer una pausa en el ascenso. Las piedras calizas que rodean la escultura suelen estar húmedas, así que conviene pisar con cuidado en este fotogénico rincón.
Mirador de la Era del Aquelarre
En la zona alta del pueblo se despliega una amplia terraza pavimentada que antiguamente se utilizaba como era de trilla y hoy acoge representaciones mágicas. Las vistas panorámicas desde este mirador abarcan todo el valle del río Chico y, en los días más despejados de otoño, permiten vislumbrar la línea de la costa mediterránea.
Aquí encontrarás figuras decorativas de brujas preparando pócimas en sus calderos y gatos negros apostados en las barandillas. Es el mejor lugar de la localidad para contemplar el atardecer mientras la sombra de la montaña cubre la Alpujarra Granadina.
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Centro de Interpretación de la Brujería
Ubicado en el edificio del Ayuntamiento, este espacio museístico ofrece un recorrido histórico por los mitos, la Inquisición y la razón detrás del apodo de «brujos» que reciben los habitantes de Soportújar. La entrada tiene un coste simbólico de 2 euros y ayuda a entender que el origen de esta fama proviene de la repoblación con familias gallegas en el siglo XVI.
La visita apenas requiere 30 minutos, pero resulta fundamental para contextualizar la temática del pueblo más allá de la decoración comercial. Es un magnífico ejemplo de cómo la memoria histórica y la cultura popular se dan la mano.
Fuente del Chorro

Esta fuente tradicional, integrada en la arquitectura típica de la comarca, destaca por albergar a dos pequeñas y traviesas brujas esculpidas que parecen vigilar a los transeúntes. Es un punto de abastecimiento de agua potable donde los senderistas que realizan la ruta del GR-7 suelen recargar sus cantimploras.
Conserva el diseño original de los caños de piedra alpujarreños, un testimonio de la maestría hidráulica heredada de la época andalusí. Sus aguas bajan directamente del deshielo de las cumbres de Sierra Nevada, ofreciendo una frescura inigualable.
Serpiente de la Calle Castillo
Al adentrarte por la estrecha calle Castillo, una de las vías más pintorescas del centro, te toparás con una enorme serpiente de azulejos de colores que serpentea por los muros de piedra blanca. Esta intervención artística rompe la monotonía cromática del encalado tradicional y rinde homenaje a los reptiles de la fauna local.
El callejón es tan estrecho que apenas permite el paso de dos personas a la vez, obligando a levantar la mirada para apreciar el detalle de la obra. Representa la perfecta simbiosis entre el urbanismo bereber de tinaos y la creatividad contemporánea.
Templo Budista O Sel Ling
Situado a 1.600 metros de altitud en la cima de la montaña que corona el municipio, este centro de retiro de la tradición tibetana fue inaugurado por el propio Dalai Lama en la década de los ochenta. Ofrece un espacio de silencio absoluto, estupas sagradas y una gran estatua de Buda de la que emana una paz espiritual sobrecogedora.
Para llegar debes recorrer una pista forestal de tierra de unos 15 minutos en coche desde el pueblo. El contraste entre la brujería de las calles bajas y el misticismo budista de las alturas convierte este viaje a la Alpujarra en una experiencia totalmente trascendental.
Cómo organizar tu viaje a Soportújar
Para exprimir la magia de este enclave y combinarlo con los pueblos vecinos del barranco de Poqueira, te recomendamos dedicar un mínimo de 2 días a la zona. El acceso por carretera se realiza cómodamente desviándose de la autovía A-44 hacia la nacional A-348, una ruta serpenteante que te adentrará en el corazón de la montaña entre paisajes de olivos y cumbres escarpadas.
A la hora de reponer fuerzas, evita los menús turísticos genéricos y busca las tabernas locales que sirven el auténtico plato alpujarreño, una contundente combinación de patatas a lo pobre, huevo frito, jamón de Trevélez, lomo de orza, longaniza y morcilla artesanal. Acompáñalo con un vino de la tierra de la Contraviesa para disfrutar de una experiencia gastronómica sin artificios.
¿Estás listo para dejarte hechizar por el embrujo de estas calles blancas o prefieres perderte en el silencio místico de su templo en las nubes?




