Benidorm es mucho más que un perfil de rascacielos desafiantes; es una península de doble cara que esconde calas silenciosas bajo los acantilados de Serra Gelada y extensos arenales dorados. Para descubrir su verdadera esencia marina, es fundamental conocer las mejores playas de Benidorm, espacios donde el Mediterráneo muestra su versión más cristalina y vibrante.
El microclima local, protegido por las montañas circundantes, garantiza más de 300 días de sol al año, permitiendo el baño casi en cualquier temporada. Para organizar tu ruta costera de forma eficiente, te recomendamos dividir tu estancia utilizando la avenida del Mediterráneo como eje central y acceder a la ciudad cómodamente a través de la autopista AP-7 o la carretera nacional N-332.
A continuación, analizamos las cinco mejores playas y calas de la costa benidormense para que disfrutes del sol al máximo.
Playa de Levante

Esta es la joya de la corona, una medialuna de más de dos kilómetros de fina arena dorada que bulle de actividad desde el amanecer. Es el epicentro del ocio costero, famosa por su paseo marítimo lleno de cafeterías y su orientación que permite exprimir los rayos de sol hasta el último minuto de la tarde.
Cuenta con una infraestructura impecable que incluye pasarelas de madera, alquiler de hamacas y áreas de juego infantil. Si buscas un ambiente animado con todos los servicios al alcance de la mano, este arenal es tu parada imprescindible.
Playa de Poniente

Con más de tres kilómetros de longitud, es el arenal más extenso de la ciudad y destaca por su ambiente mucho más relajado y residencial. Su icónico paseo de diseño colorista, que emula las curvas de los acantilados, es perfecto para caminar al atardecer mientras la brisa marina suaviza el calor del verano.
Un secreto local es situarse en el extremo más cercano a La Cala para disfrutar de las mejores vistas del skyline al ponerse el sol.
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Playa de Mal Pas

Escondida entre las dos grandes playas urbanas y flanqueada por los acantilados del famoso Castillo de Benidorm, esta pequeña cala de apenas 120 metros ofrece un oasis de tranquilidad. Su oleaje moderado y sus aguas limpias la convierten en el lugar idóneo para los amantes del esnórquel que buscan evadirse del bullicio.
Desde su orilla se contempla una vista privilegiada de la Isla de Benidorm, un parque natural protegido de gran riqueza subacuática.
Cala Almadrava
Situada a los pies del Parque Natural de la Serra Gelada, esta cala de roca y arena fina de unos 60 metros ofrece un retiro natural incomparable. Sus aguas increíblemente transparentes y sus fondos rocosos repletos de posidonia oceánica atraen a quienes buscan un baño rústico y salvaje.
El acceso se realiza a pie a través de un sendero asfaltado con pendiente pronunciada, lo que garantiza una afluencia de bañistas mucho menor que en las playas del centro.
Cala Tio Ximo
Es la cala más pequeña y recóndita del municipio, encajonada entre acantilados escarpados en el extremo norte del litoral. Es un rincón de aspecto indómito, ideal para desconectar por completo del entorno urbano y practicar el buceo en un entorno de naturaleza pura.
Al no contar con servicios comerciales directos, es fundamental acudir con calzado escarpado y agua suficiente para disfrutar de su belleza sin contratiempos.
Cómo organizar tu viaje a Benidorm
Para exprimir a fondo el litoral benidormense y su entorno natural, te sugerimos planificar una estancia mínima de tres a cinco días. La ciudad está magníficamente conectada por la autopista del Mediterráneo AP-7, lo que te permitirá desplazarte con rapidez hacia calas más alejadas o pueblos vecinos de la Marina Baixa.
No te vayas sin probar la auténtica gastronomía alicantina en el centro histórico, alejándote de los menús internacionales estándar. Busca las tabernas tradicionales de la zona antigua para saborear un genuino arroz a banda o un arroz con costra preparado con recetas de pescadores.
¿Estás listo para dejarte sorprender por el equilibrio perfecto entre la energía de sus rascacielos y el sosiego de sus calas salvajes?




