Cartagena, con su litoral esculpido por antiguas fuerzas volcánicas y custodiado por fortalezas históricas, ofrece una costa que escapa por completo al cliché del turismo masificado. Aquí, la escarpada Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán se hunden directamente en un Mediterráneo de color cobalto, escondiendo las mejores playas de Cartagena (Murcia) bajo acantilados de piedra pizarra, calas de arena dorada y ensenadas de aguas increíblemente cristalinas.
La compleja orografía de este rincón murciano genera microclimas ventosos donde las corrientes del Levante y el Poniente determinan el oleaje diario de cada bahía. Para explorarla con comodidad, lo ideal es dividir la estancia en dos bases logísticas diferenciadas: la zona occidental de La Azohía y el sector oriental de Cabo de Palos, ambos perfectamente conectados por la autovía CT-32 y la transitada carretera convencional RM-12.
A continuación, analizamos los ocho hitos geográficos que definen la costa cartagenera, desde parajes completamente vírgenes hasta tranquilas ensenadas ideales para el baño.
Playa de Calblanque
Este arenal virgen representa la joya ecológica indiscutible de la Región de Murcia, protegido dentro de un Parque Regional de dunas fósiles y calas solitarias de gran valor biológico. Durante los meses de verano, el acceso en coche privado queda restringido para preservar el ecosistema, obligando a utilizar un servicio de autobús lanzadera desde Los Belones por una tarifa aproximada de 3 euros por trayecto.
Su arena dorada contrasta de forma espectacular con las áridas colinas oscuras de pizarra que la rodean. (Recuerda llevar suficiente agua y protección solar, ya que aquí no encontrarás ningún tipo de chiringuito o servicio comercial).
Cala Cortina

Situada a tan solo 4 kilómetros del bullicioso centro histórico de la ciudad, esta ensenada demuestra que una playa de perfil urbano puede mantener un agua de una transparencia excepcional. Cuenta con un paseo marítimo que la conecta con el puerto y ofrece servicios completos, incluyendo un conocido restaurante especializado en arroces y pescados frescos de la bahía.
Su característica forma de herradura la protege de los vientos dominantes, convirtiéndola en el lugar idóneo para familias y aficionados al esnórquel gracias a sus fondos rocosos habitados por pulpos y doradas.
Playa de La Azohía
En el extremo occidental del municipio se despliega este rincón de profunda tradición marinera, famoso por albergar la última almadraba activa de la costa murciana. Sus aguas tranquilas y templadas invitan a baños prolongados frente a las laderas áridas de Cabo Tiñoso, coronadas en las alturas por la histórica torre artillada de Santa Elena.
Es el refugio ideal para escapar de las corrientes del mar abierto y disfrutar de atardeceres espectaculares donde los pequeños barcos pesqueros regresan lentamente al pequeño muelle local.
Cala del Pino

Ubicada en el sector de La Manga que pertenece administrativamente a Cartagena, esta recoleta playa destaca por su frondoso pinar que desciende casi hasta besar las aguas del Mar Menor. Ofrece una cotizada sombra natural durante las horas de máxima insolación y un mirador excepcional para contemplar las puestas de sol sobre la laguna.
Sus aguas someras, tranquilas y de temperatura cálida la convierten en un enclave predilecto para descansar con niños pequeños sin tener que preocuparse por el oleaje del mediterráneo abierto.
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Cala Reona

Antesala del Cabo de Palos, esta cala de arenas oscuras y gravas de origen minero es el punto de partida del espectacular sendero costero que recorre los acantilados de Calblanque. Sus fondos marinos forman parte de la reserva pesquera exterior, atrayendo a buceadores de toda Europa por la riqueza de sus praderas de posidonia.
Es habitual encontrar un ambiente joven y dinámico, ideal para quienes buscan combinar un día de sol con rutas de senderismo activo al borde del abismo marino.
Playa de El Portús
Dividida en dos tramos bien diferenciados por un promontorio rocoso, esta cala alberga uno de los campings naturistas más antiguos y valorados de España en su vertiente más apartada. Se encuentra resguardada al pie del imponente espacio protegido de la Sierra de la Muela, ofreciendo una desconexión total a unos 11 kilómetros de la ciudad.
Sus aguas limpias y de oleaje moderado resultan perfectas para quienes buscan una experiencia de baño en absoluta libertad, alejados del ruido de las zonas residenciales.
Playa Honda

Esta extensa playa de arenas finas se ubica al inicio de la franja litoral del Mar Menor, ofreciendo un entorno semiurbano con un amplio paseo marítimo dotado de palmeras. Cuenta con la distinción de Bandera Azul y está equipada con todo tipo de servicios públicos, pasarelas de madera y zonas de recreo deportivo.
Las aguas interiores de la laguna garantizan un baño sumamente tranquilo, ideal para iniciarse en deportes de vela, paddle surf o kayak durante las mañanas de viento suave.
Playa de Calnegre
No debe confundirse con la del municipio vecino de Lorca; esta cala de Cartagena destaca por su difícil acceso por pistas de tierra y su entorno completamente salvaje, flanqueada por las antiguas explotaciones mineras de Portmán. Sus arenas oscuras y sus cantos rodados ahuyentan al turismo de masas, garantizando un oasis de paz absoluto.
Es un lugar rudo y de gran valor geológico, donde el rumor de las olas rompiendo contra las rocas volcánicas crea una atmósfera de aislamiento sobrecogedora.
Consejos prácticos para visitar las mejores playas de Cartagena (Murcia)
Para exprimir al máximo este litoral, te recomendamos dedicar un mínimo de tres a cuatro días de viaje. De este modo, podrás alternar las calas de la zona este con los acantilados del oeste, utilizando la autovía AP-7 y la carretera nacional N-332 como ejes principales para desplazarte de forma rápida y eficiente entre los diferentes sectores de la costa.
En el apartado gastronómico, es imprescindible que dejes de lado los menús prefabricados de los paseos marítimos y busques los restaurantes tradicionales del puerto de Cabo de Palos para probar el auténtico caldero. Este arroz meloso, cocinado lentamente con pescados de roca de la zona y servido con un intenso alioli casero, representa la verdadera esencia culinaria de los pescadores locales.
¿Prefieres perderte en la soledad salvaje de las dunas protegidas de Calblanque o sumergirte en las tranquilas aguas llenas de historia militar de Cala Cortina?






