La Gomera es una fortaleza de roca y bosque donde los barrancos muerden el océano Atlántico. Lejos del turismo de masas de sus islas vecinas, esta joya canaria atesora un litoral abrupto esculpido por la erosión volcánica, donde se ocultan las mejores playas de La Gomera, parajes de arena negra y paz absoluta.
Su escarpada orografía genera microclimas muy marcados: mientras el norte suele estar expuesto a los vientos alisios y al oleaje indómito, el sur goza de un sol casi perpetuo y aguas mansas. Para explorar la costa con comodidad, conviene dividir la estancia entre el norte y el sur de la isla, conectando ambas zonas a través de la sinuosa carretera GM-1.
A continuación, analizamos las seis calas y ensenadas más espectaculares de la geografía gomera para disfrutar del mar de forma segura.
Playa de El Inglés
Situada en el extremo occidental de Valle Gran Rey, esta ensenada es el símbolo de la libertad y el espíritu alternativo de la isla desde los años setenta. Su arena negra finísima contrasta de forma espectacular con el imponente acantilado de La Merica, ofreciendo uno de los atardeceres más sobrecogedores de todo el archipiélago.
Se trata de un entorno completamente virgen y de tradición nudista donde no encontrarás servicios artificiales. Al estar abierta directamente al océano, el oleaje suele ser muy fuerte, por lo que es vital extremar las precauciones antes de adentrarse en sus aguas cristalinas.
Tip de Laura: El acceso es muy sencillo a pie desde el barrio de La Calera, pero recuerda llevar tu propia agua y protección, ya que no hay sombras naturales en toda la playa.
Playa de La Calera
Es la playa principal de Valle Gran Rey y el rincón favorito de las familias gracias a sus más de 800 metros de longitud de arena oscura. Al estar resguardada de las corrientes por la propia bahía, sus aguas suelen ser tranquilas, ideales para nadar con tranquilidad o dar largos paseos sobre la orilla húmeda.
A diferencia de otras calas salvajes, aquí cuentas con todos los servicios necesarios: duchas, alquiler de sombrillas y un animado paseo marítimo repleto de terrazas donde refrescarse tras el baño.
Playa de Santiago

Ubicada en el sur de la isla, en el término municipal de Alajeró, esta playa de callaos (piedras redondeadas) y arena negra se beneficia de un clima soleado y cálido durante todo el año. Su puerto pesquero colindante actúa como un escudo natural que frena las corrientes oceánicas bravas.
Es un enclave fantástico para la práctica de snorkel debido a la tremenda visibilidad de sus fondos marinos. Además, se encuentra a tan solo 3 kilómetros del aeropuerto de La Gomera, lo que la convierte en una parada perfecta para tu primer día en la isla.
En vídeo
Playa de la Cueva
A un paso de la capital de la isla, San Sebastián de La Gomera, se localiza este rincón protegido por un majestuoso acantilado de piedra oscura. Es una playa urbana pero de gran belleza, que ofrece en los días despejados unas vistas nítidas de la silueta del Teide en Tenerife.
Sus aguas se mantienen en calma absoluta casi todo el año gracias al espigón del puerto deportivo, lo que permite disfrutar de un baño seguro y relajante incluso si viajas con niños pequeños.
Playa de La Caleta
En la vertiente norte, escondida en el espectacular valle agrícola de Hermigua, se halla esta preciosa cala de arena negra y callaos muy bien resguardada de los vientos dominantes del norte. Es, con diferencia, una de las playas más seguras de esta zona de la isla.
Dispone de excelentes servicios recreativos que incluyen merenderos, duchas, aseos y un pequeño bar que abre en temporada alta, ideal para pasar un día completo sintiendo el rumor del mar norteño.
Dato práctico: Para llegar desde el núcleo de Hermigua debes seguir una pista asfaltada de unos 6 kilómetros que serpentea entre plantaciones de plátanos. Las vistas durante el camino son una delicia fotográfica.
Playa de Avalo
Cerca de San Sebastián pero oculta a los ojos del turismo rápido, esta playa virgen destaca por su atmósfera primitiva y por albergar uno de los palmerales costeros más singulares de Canarias. Es un remanso de paz absoluta frecuentado casi en exclusiva por la población local.
Su suelo combina la grava fina con la arena negra volcánica y, al estar protegida por abruptos acantilados, ofrece aguas limpias perfectas para desconectar del mundo exterior en un entorno de desconexión total.
Cómo organizar tu viaje a La Gomera
Para saborear los contrastes paisajísticos de la isla sin prisas, te recomiendo una estancia mínima de 5 días. Su red de carreteras, articulada principalmente en torno a las vías de montaña GM-1 y GM-2, conecta de forma eficiente todos los municipios, aunque requiere una conducción atenta y pausada debido a su relieve repleto de curvas y desniveles.
Para recargar fuerzas tras tus jornadas de sol y salitre, evita los locales turísticos estándar y busca las tabernas tradicionales de los pueblos de interior como Agulo o Vallehermoso. Pide siempre un buen plato de potaje de berros servido en cuenco de madera, acompañado de queso herreño con almogrote y un chorro generoso de miel de palma gomera.
¿Prefieres dejarte seducir por el murmullo salvaje del Atlántico en sus playas de arena negra o perderte bajo la bruma mágica de los milenarios bosques de laurisilva?






