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Qué ver en Comillas: la villa de los tres genios donde Gaudí desafió al Cantábrico

Lucía Bernal de la Vega

Por Lucía Bernal de la Vega

18 de septiembre, 2026 7 min de lectura

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Comillas, Municipio en España
Comillas, Municipio en España

Hay lugares que no parecen pertenecer al paisaje que los rodea y Comillas es el mejor ejemplo de ello. Si buscas qué ver en Comillas, prepárate para un choque visual fascinante: una villa marinera cántabra que, de repente, se llena de dragones, azulejos de colores y torres imposibles. Es como si un trozo de Barcelona hubiera volado hasta el norte para descansar frente al mar.

Conocida como la «Villa de los Arzobispos», este rincón de Cantabria debe su esplendor actual al primer Marqués de Comillas, quien quiso convertir su pueblo natal en una capital del modernismo. (Y vaya si lo consiguió; hasta el Rey Alfonso XII cayó rendido a sus pies). Aquí, el verde de los prados se funde con el ladrillo rojo y la piedra labrada en una danza que te dejará sin aliento.

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No importa si vienes por la playa o por la historia, Comillas te va a atrapar por su elegancia aristocrática y ese aire bohemio que solo las ciudades con alma tienen. Saca la cámara y prepárate, porque estos son los puntos clave que tienes que visitar en 2026 para decir que conoces de verdad la joya del Cantábrico.

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El Capricho de Gaudí: El girasol de piedra

Es la joya de la corona y la razón por la que miles de viajeros buscan qué ver en Comillas cada año. El Capricho de Gaudí es una de las pocas obras que el genio catalán construyó fuera de Cataluña. Es un edificio alegre, vibrante y cubierto por miles de girasoles de cerámica que brillan con la luz del norte.

Diseñado como residencia de verano para Máximo Díaz de Quijano, esta casa es un juego de espejos y música. Fíjate en los detalles: las barandillas que parecen pentagramas y los ventanales que se deslizan para dejar entrar el sonido del mar. Es puro genio concentrado en una torre que parece sacada de un cuento de los hermanos Grimm.

Pasear por sus jardines te permite ver cómo Antoni Gaudí ya experimentaba aquí con las formas orgánicas que luego llevaría al límite en la Sagrada Familia. Es, sin duda, el edificio más instagrameable de toda la cornisa cantábrica. (Asegúrate de llevar batería de sobra, la vas a necesitar).

No te limites a ver la fachada. La visita guiada por el interior es fundamental para entender los ingeniosos sistemas de ventilación y luz que Gaudí diseñó en 1883.

El Palacio de Sobrellano: Poder y piedra

A pocos metros de El Capricho, el paisaje cambia por completo. El Palacio de Sobrellano es una mole neogótica impresionante que parece sacada de una novela de Jane Austen. Fue el encargo del Marqués de Comillas al arquitecto Joan Martorell y es la representación física del poder de la época.

Su fachada de piedra caliza labrada es un espectáculo de gárgolas y arcos apuntados. El interior no se queda atrás: salones de baile, chimeneas de mármol y una capilla-panteón que te hará sentir en una catedral en miniatura. Es el lugar donde la alta aristocracia española veraneaba mientras decidía el destino del país.

El parque que rodea al palacio es el pulmón verde de la villa. Caminar por sus senderos mientras ves las torres de la Universidad Pontificia al fondo es una de esas experiencias que te reconcilian con la belleza arquitectónica. Es la mezcla perfecta entre la contundencia del norte y la finura del diseño catalán.

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La Universidad Pontificia: El vigía de la colina

Si miras hacia lo alto desde cualquier punto del pueblo, verás un edificio de ladrillo rojo que parece vigilarlo todo. Es la Universidad Pontificia de Comillas. Su escala es tan brutal que cuesta creer que esté en un pueblo de apenas 2.000 habitantes.

Cruzar su puerta monumental es entrar en un mundo de sabiduría y silencio. El diseño mezcla el neogótico con el mudéjar de una forma que solo los arquitectos modernistas como Lluís Domènech i Montaner sabían hacer. Los detalles en bronce de sus puertas y los mosaicos de sus suelos son de una riqueza que roza la exageración.

Desde sus jardines tienes la mejor panorámica de lo que ver en Comillas: el palacio abajo, el pueblo en medio y el mar Cantábrico rompiendo al fondo. Es el mirador definitivo para entender por qué esta villa fue elegida como la primera capital de España con luz eléctrica.

El Cementerio de Comillas y el Ángel Exterminador

Puede sonar extraño incluir un cementerio en una guía de turismo, pero el de Comillas es arte puro. Ubicado sobre las ruinas de una antigua iglesia gótica, este cementerio es famoso por la escultura del Ángel Exterminador de Josep Llimona.

La figura blanca del ángel, sentada sobre los muros en ruinas y mirando al mar, es una de las imágenes más melancólicas y bellas que verás jamás. Es un lugar lleno de paz donde el tiempo parece haberse detenido entre mausoleos modernistas y cruces celtas. Es, posiblemente, el cementerio más espectacular de España.

La combinación de las ruinas de la antigua parroquia con las esculturas modernistas crea una atmósfera única, especialmente cuando la bruma del Cantábrico entra en el recinto. Es un lugar de respeto, pero también de una estética sobrecogedora.

Tip secreto: Busca la Puerta de los Pájaros de Gaudí cerca de la entrada al Capricho. Es una pequeña puerta de piedra y hierro que suele pasar desapercibida pero que es una delicia de diseño.

El casco antiguo y la gastronomía marinera

Baja de las colinas y sumérgete en el casco antiguo. La Plaza del Corro es el sitio perfecto para sentarse a tomar algo y ver la vida pasar. Sus casas con soportales de piedra son el ejemplo típico de la arquitectura montañesa, que aquí convive en armonía con los palacios modernistas.

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Comillas no se entiende sin su puerto. Aunque pequeño, sigue manteniendo esa esencia de pueblo pesquero. Aquí la gastronomía manda: no te vayas sin probar las rabas (calamares fritos), los caricos (alubias rojas típicas de la zona) o un buen pescado del día traído directamente de la lonja.

Y para el postre, los sobaos o la quesada pasiega son obligatorios. La conexión con los Valles Pasiegos se nota en la calidad de la leche y la mantequilla, que aquí son religión. Es la energía necesaria para después dar un paseo por la Playa de Comillas, una bahía de arena fina protegida del fuerte oleaje.

Alrededores: De San Vicente a Santillana

Si tienes tiempo extra, Comillas es la base perfecta para explorar el occidente de Cantabria. A un paso tienes San Vicente de la Barquera con su castillo sobre el mar y, en la otra dirección, Santillana del Mar, la villa de las tres mentiras.

La naturaleza aquí es explosiva. El Parque Natural de Oyambre rodea la villa con sus dunas, marismas y acantilados. Es el sitio ideal para los amantes del senderismo o para quienes simplemente quieren ver cómo las vacas pastan con el mar de fondo. (Una estampa muy nuestra que nunca cansa).

Comillas es una bofetada de belleza en cada esquina. Es entender que el arte no solo está en los museos, sino en las fachadas, en las puertas y en la visión de unos genios que quisieron hacer del norte un lugar eterno. ¿Cuándo vienes a comprobarlo?

Déjate llevar por el espíritu de Gaudí y recuerda: en Comillas, lo más normal es que te quedes con la boca abierta. Pura magia modernista a orillas del Cantábrico.

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Lucía Bernal de la Vega

Lucía Bernal de la Vega

Lucía Bernal de la Vega es periodista especializada en narrativa de viajes, patrimonio histórico y urbanismo cultural. Su mirada se detiene en la identidad profunda de los destinos,…

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