De codearse con Madonna en Los Ángeles a cruzar bosques haciendo autostop para ir a un casting. La vida de Úrsula Corberó parece un guión de película, pero sus raíces están pegadas a la tierra.
Pocos conocen el origen humilde de la actriz de La Casa de Papel. Su historia no se entiende sin viajar a un pequeño enclave catalán de apenas 5.000 habitantes.
El escondite natural a la sombra del Montseny
Hablamos de Sant Pere de Vilamajor, un municipio de la comarca del Vallès Oriental rodeado de vegetación salvaje y masías centenarias. Se encuentra a solo 45 minutos de Barcelona, justo a las faldas del Parque Natural del Montseny (declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO).
Lejos de los focos de Hollywood, este pueblo combina llanuras agrícolas con densos bosques de encinas.
(Un contraste brutal con las fiestas de lujo a las que acude ahora la estrella española).
Sacrificio, autostop y una oportunidad en TV3
La propia actriz recordó la dura realidad de su infancia. Su madre debía renunciar a horas de sueldo para acompañarla a Barcelona en un trayecto interminable. Sin medios de transporte directos, la fe en su talento era el único motor.
La lección de humildad: Para llegar a sus primeras audiciones, Úrsula y su madre debían hacer autostop hasta el pueblo vecino, coger un tren y luego el metro. No tenían coche ni presupuesto.
El esfuerzo dio sus frutos en 2002 con su debut en la serie Mirall trencat. Años después llegaría el fenómeno juvenil Física o Química y el posterior pelotazo mundial con Netflix que la catapultó a la industria estadounidense.
Hoy, tras ser madre junto al actor Chino Darín y trabajar en producciones internacionales como Snake Eyes o Mr. & Mrs. Smith, la actriz sigue recordando de dónde viene.
Un pasado de reyes, villas romanas y la Torre Roja
Pero Sant Pere de Vilamajor no es solo famoso por su vecina más ilustre. Este enclave esconde un patrimonio histórico brutal que pocos turistas conocen.
Durante la Edad Media, el pueblo albergó el palacio condal de los Reyes de Aragón y Condes de Barcelona. Mucho antes, hasta siete villas romanas florecían en sus tierras cultivando vid y lino.
Si visitas la zona, el paseo por su casco antiguo es imprescindible. Allí te cruzarás con la monumental Iglesia de Sant Pere (siglo XVII) y la icónica Torre Roja, el único resto que queda en pie del antiguo castillo medieval.
El truco para visitarlo: viaje en el tiempo en octubre
Si quieres vivir la experiencia completa en este rincón catalán, hay una fecha clave en el calendario que no te puedes perder.
Cada año durante el mes de octubre se celebra el festival Vilamagore Medieval. Todo el pueblo engalana sus calles empedradas para transformarse en una villa del siglo XIV con mercados artesanales, campamentos de caballeros y pasacalles.
Es la escapada perfecta de fin de semana para huir del ruido de la gran ciudad, comer bien y descubrir el lugar donde se forjó una de las actrices más cotizadas del planeta.
¿Conocías la historia de sacrificio que escondía el éxito de Úrsula Corberó?






