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21 de septiembre de 2026, 04:04

Escapadas

La capital del Pirineo donde creció Georgina Rodríguez y que esconde la primera catedral románica de España

Pedro Corchado Fontserè

Por Pedro Corchado Fontserè

20 de septiembre, 2026 2 min de lectura

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Georgina Rodríguez
Georgina Rodríguez

Buscamos escapar del ruido urbano sin perder medio depósito de gasolina en el intento. *(Sí, nosotros también alucinamos con las aglomeraciones de última hora)*. Queremos aire puro, montañas imponentes y volver a dormir con el silencio absoluto como banda sonora.

La solución perfecta existe, respira aire puro en el norte y, para colmo, es el rincón en el mundo donde una de las caras más famosas del panorama internacional dio sus primeros pasos.

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La capital del Pirineo que lo tiene todo

Hablamos de Jaca, situada estratégicamente en la provincia de Huesca. Este municipio de unos 14.000 habitantes funciona como la puerta de entrada natural a los Pirineos y se ha convertido en el secreto mejor guardado para huir del asfalto.

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Lejos de ser un simple punto de paso hacia las pistas de esquí, la localidad atesora una identidad arrolladora que atrapa desde el primer segundo. Aquí es exactamente donde creció la empresaria Georgina Rodríguez, quien ha presumido en más de una ocasión de las raíces que la unen a este enclave privilegiado.

El gran estandarte monumental del municipio es su impresionante Catedral de San Pedro, levantada hacia el año 1080 y reconocida como la primera gran construcción románica de España bajo la protección de la UNESCO.

El tip secreto: Detenerse a observar los detalles del crismón trinitario y los capiteles historiados en su interior te transporta de golpe al siglo XI, recordándote la grandeza del antiguo Reino de Aragón.

Muy cerca de allí se alza la imponente Ciudadela de San Pedro, una fortaleza militar del siglo XVIII con murallas estrelladas y fosos en perfecto estado que domina el paisaje defensivo del norte peninsular.

Naturaleza, historia y rutas sin masificación

Si lo tuyo es caminar y estirar las piernas rodeado de cumbres, el entorno del río Aragón y el histórico Puente de San Miguel ofrecen estampas medievales perfectas para recorrer sin prisas.

Los senderos pirenaicos se abren paso generando una sensación absoluta de desconexión a pocos minutos del centro urbano. Un auténtico oasis verde que encaja a la perfección con la búsqueda de bienestar y autenticidad que muchos persiguen en sus escapadas.

Pero la experiencia no termina cuando se acaba la ruta de montaña. El casco histórico, con calles tan emblemáticas como la Calle Mayor o Santa Orosia, actúa como el corazón social del municipio.

Terrazas animadas, comercio tradicional y rincones declarados Bien de Interés Cultural completan una oferta que equilibra a la perfección el legado medieval con una vida local vibrante.

Quedan pocos rincones capaces de fusionar historia milenaria, cumbres nevadas y esa genuina calma de pueblo grande. El tiempo, créenos, aquí corre a otra velocidad.

¿Te vienes este fin de semana a comprobarlo o prefieres seguir tragando humo en la gran ciudad?

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Pedro Corchado Fontserè

Pedro Corchado Fontserè

Con base en Barcelona, escribo sobre viajes con alma vinícola: pueblos con historia, rutas entre viñedos y experiencias de enoturismo donde la vida local manda. Me gusta bajar…

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