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Qué ver en Miyajima: 9 imprescindibles históricos que no te puedes perder

Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

Por Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

20 de septiembre, 2026 6 min de lectura

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Miyajima
Miyajima

Emergiendo de las aguas serenas de la bahía de Hiroshima, la isla de Itsukushima —conocida popularmente como Miyajima— atesora uno de los paisajes espirituales más sobrecogedores del archipiélago nipón. Saber que ver en miyajima exige comprender la naturaleza de un territorio considerado tan sagrado desde la antigüedad que el propio suelo no podía ser profanado por nacimientos ni enterramientos.

Durante siglos, la plebe tenía prohibido desembarcar en este santuario flotante erigido en honor a las divinidades Shinto del mar.

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Miyajima
Miyajima

Desde que el clan Taira impulsó la reconstrucción monumental del complejo en el siglo XII, bajo el mecenazgo del poderoso Taira no Kiyomori, la isla se transformó en la cumbre de la arquitectura del periodo Heian. Recorrer sus senderos flanqueados por arces centenarios y ciervos sika es internarse en una geografía donde las mareas dictan el ritmo de la devoción y la madera policromada desafía al salitre del mar de Seto.

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A continuación, analizamos los santuarios, templos de montaña y vestigios monumentales fundamentales para descifrar la memoria de esta isla sagrada Declarada Patrimonio de la Humanidad.

1. Santuario Itsukushima-jinja: El templo flotante sobre la marea

El corazón espiritual de la isla halla su origen en el año 593 d.C., aunque su célebre fisonomía de mueles y corredores elevados sobre pilotes de madera de alcanforero data de 1168. El Santuario Itsukushima-jinja fue diseñado para simular un palacio flotante de la aristocracia Heian. Sus pasarelas rojas, unidas sin el uso de clavos para absorber las embestidas de los tsunamis y galernas, conectan las salas de oratoria con los escenarios de teatro Noh más antiguos de Japón.

2. El Gran Torii Flotante: La frontera entre el mundo terrenal y lo sagrado

Anclado en la arena a unos 160 metros de la estructura principal del santuario, el Gran Torii de Miyajima es una obra maestra de la ingeniería civil del periodo Meiji, erigido en su versión actual en 1875. Con una altura de 16,6 metros y sustentado por seis pilares de madera de alcanfor no hincados, sino asentados por su propio peso de siete toneladas sobre el lecho marino, la puerta marca el límite sagrado de la isla. (Y sí, cruzar caminando bajo su dintel con la marea baja justifica aguardar el cambio de corriente).

Tip del arqueólogo: Para contemplar el torii flotando sobre la pleamar y acceder posteriormente a pie a su base durante la bajamar, consulta las tablas de mareas de la bahía de Hiroshima antes de tu viaje. La entrada al complejo de Itsukushima-jinja cuesta 300 JPY y abre diariamente de 06:30 a 18:00 horas.

3. Templo Daisho-in: El bastión del budismo Shingon

Ubicado a los pies del monte Misen, el templo Daisho-in fue fundado en el año 806 d.C. por el célebre monje Kūkai (Kōbō-Daishi), introductor del budismo esotérico Shingon en Japón. Este complejo sagrado alberga una serie de pabellones conectados por escalinatas flanqueadas por 500 estatuas de Rakan (discípulos de Buda), cada una con una expresión facial única, además de un molino de oraciones tibetano bendecido por el propio Dalai Lama.

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4. Senjokaku (Pabellón de los Mil Tatamis): La gran obra inconclusa del shogunato

Oficialmente conocido como el Santuario Hokoku, el Senjokaku fue encargado en 1587 por el unificador Toyotomi Hideyoshi como un templo de cánticos para las almas de los caídos en batalla. Tras la muerte de Hideyoshi en 1598, la construcción quedó incompleta, dejando al descubierto una inmensa estructura de pilares de teca desnuda y techos altos capaz de albergar casi mil esteras de tatami. La entrada al recinto cuesta 100 JPY.

5. Pagoda de Cinco Pisos (Goju-no-to): Armonía entre el arte chino y el japonés

Alzada en la colina adyacente a Senjokaku desde 1407, la Pagoda de Cinco Pisos mide 27 metros de altura y constituye un hito visual del horizonte de la isla. Su arquitectura fusiona de forma magistral la estética china introducida durante la dinastía Tang con las técnicas de carpintería tradicional del periodo Muromachi. En su interior, no accesible al público general, se conservan frescos pictóricos de valor incalculable.

6. Monte Misen: El mirador místico sobre el mar de Seto

Culminando a 535 metros sobre el nivel del mar, el monte Misen es la cumbre sagrada donde Kūkai realizó sus meditaciones ascéticas durante cien días. Se puede ascender a pie a través del sendero Daisho-in o mediante el teleférico de Miyajima (2.000 JPY trayecto de ida y vuelta). En la cima se halla el salón Reikado, donde arde el «fuego espiritual» que ha permanecido encendido ininterrumpidamente desde el siglo IX y que sirvió para encender la Llama de la Paz de Hiroshima.

7. Parque Momijidani: El valle de los arces y la arquitectura del paisaje

Situado a lo largo del cauce del río que desciende del Misen, el Parque Momijidani alberga una colección histórica de más de 200 arces japoneses (momiji) plantados durante el periodo Edo. Este espacio de arquitectura del paisaje refleja el concepto Shinto de veneración a la naturaleza (animismo), sirviendo de entorno tradicional para el deguste del pastel folclórico momiji manju, elaborado en la isla desde principios del siglo XX.

8. Santuario Toyokuni y el escenario de Noh

Integrado dentro del perímetro monumental de Itsukushima, el escenario de teatro Noh del santuario fue erigido en 1568 y reconstruido por el clan Asano en el siglo XVII. Es el único escenario de Noh en todo Japón construido completamente sobre pilotes en el mar. Las propiedades acústicas de las maderas de ciprés japonés empleadas en su solera permiten que el resonar de los pasos de los actores se amplifique sobre el agua.

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9. Museo de Historia y Folklore de Miyajima

Ubicado en una antigua residencia de comerciantes de salsa de soja construida en 1830, el Museo de Historia de Miyajima conserva la memoria etnografía de la isla. Sus dependencias exponen herramientas de carpintería naval, utillaje de culto Shinto, antiguas xilografías (ukiyo-e) de utamaro y Hiroshige que retratan la isla, y un jardín tradicional que testimonia el modo de vida mercantil del periodo Edo tardío.

Logística del viajero cultural: Para acceder a la isla desde la estación de Hiroshima, toma la línea de tren JR Sanyo hasta la estación de Miyajimaguchi (410 JPY, 25 minutos) y aborda el ferry de JR (incluido en el Japan Rail Pass) o de Matsudai (200 JPY, 10 minutos). Existe una tasa turística ambiental de 100 JPY que se abonará junto al billete del ferry.

Comprender la dimensión histórica de esta isla sagrada exige detener el paso y observar cómo la arquitectura de madera flota sobre el espejo de la marea. ¿Qué pabellón o cumbre mística vas a explorar primero en tu cuaderno de viaje?

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Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

Vinculado a la Universidad de Salamanca como profesor y doctor, ha orientado su carrera investigadora al estudio del tránsito de la época bajoimperial romana a la Alta Edad…

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