Al llegar al extremo meridional de Gran Canaria, la mirada tiende a detenerse en el dinamismo de la arena y el Atlántico. Sin embargo, comprender qué ver en Maspalomas exige superar la postal turística y adentrarse en la compleja estratigrafía cultural de este territorio costero.
Antes de la llegada del turismo de masas a mediados del siglo XX, esta franja de dunas, charcas y malpaíses albergó importantes asentamientos de los antiguos canarios y sirvió como hito de navegación esencial para las rutas transatlánticas.
Desde las construcciones habitacionales de piedra seca erigidas por los aborígenes en la costa hasta la imponente estructura de ingeniería civil del faro decimonónico, el paisaje sur de la isla conserva las huellas de la adaptación humana a un medio árido y exigente.
La combinación de yacimientos arqueológicos costeros con un ecosistema de valor incalculable convierte a esta zona en un enclave de primer orden para el viajero de patrimonio.
Esta guía detalla los puntos de interés histórico, arqueológico y natural fundamentales para recorrer Maspalomas desde una perspectiva rigurosa, documentada y verdaderamente reveladora.
1. El Faro de Maspalomas y su entorno histórico
Erigido a finales del siglo XIX para guiar la navegación de los vapores que cubrían las rutas entre Europa, África y América, el Faro de Maspalomas constituye el gran hito arquitectónico del sur insular. Diseñado por el ingeniero Juan de León y Castillo, la torre alcanza los 56 metros de altura y fue construida con sillares de basalto oscuro extraídos de las canteras locales.
La obra, iniciada en 1884 y concluida en 1890, funcionó como un complejo autónomo que incluía la vivienda del farero y depósitos de combustible en una zona entonces deshabitada. Hoy, sus salas interiores acogen el Centro de Interpretación Etnográfico, un espacio idóneo para comprender la vida tradicional en el campo y la costa grancanarios.
2. Yacimiento Arqueológico de Punta Mujeres
A escasos metros del paseo marítimo se conserva el yacimiento de Punta Mujeres, un asentamiento costero aborigen habitado entre los siglos VIII y XV d.C. Este conjunto arqueológico muestra los restos de una gran estructura habitacional de planta cruciforme en su interior y ovalada en su exterior, levantada mediante la técnica de piedra seca sin argamasa.
Las excavaciones en la zona han documentado la intensa actividad mariscadora y pesquera de los antiguos pobladores, quienes utilizaban los recursos del litoral junto a la recolección vegetal. (Y sí, observar la distribución de los muros perimetrales permite identificar claramente los espacios destinados a la molienda del grano y la preparación de alimentos).
3. La Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas
Este espacio protegido de más de 400 hectáreas representa un sistema dunar vivo de origen biogénico, constituido principalmente por restos pulverizados de conchas marinas y moluscos arrastrados por los vientos alisios. Además de su indiscutible valor ecológico, las dunas albergan una profunda historia de aprovechamiento tradicional ligado al pastoreo y la pesca precolonial.
El recorrido por los senderos habilitados permite comprender cómo la dinámica eólica ha modelado la morfología de la costa a lo largo de los milenios, condicionando las vías de tránsito de las poblaciones humanas desde época precolombina.
4. La Charca de Maspalomas
Ubicada en el tramo final del barranco de Fataga, la Charca de Maspalomas es un humedal costero salobre que sirvió históricamente como punto de aprovisionamiento de agua dulce y recursos biológicos para los marineros que recalaban en la bahía. Este ecosistema de estuario era conocido por las expediciones náuticas de la era moderna antes de emprender la travesía del Océano Atlántico.
El margen oriental de la laguna cuenta con apostaderos de observación ornitológica que permiten divisar especies migratorias y flora halófila endémica, como el tamariz, adaptado a los suelos salinos del delta.
Tip arqueológico: Visita el yacimiento de Punta Mujeres al atardecer; la luz rasante resalta las hiladas de basalto de las estructuras habitacionales aborígenes frente al Atlántico.
5. El Yacimiento Arqueológico de Lalagua y la red de poblamiento del sur
En las cuencas bajas que desembocan cerca de la costa de San Bartolomé de Tirajana se localiza el yacimiento arqueológico de Lalagua, un complejo de cúpulas habitacionales y cuevas artificiales labradas en el tufa volcánico. Este conjunto complementa la visión del patrimonio histórico de Maspalomas, mostrando cómo la población aborigen combinaba la explotación del litoral con el hábitat en las paredes de los barrancos.
Los materiales cerámicos recuperados en estos enclaves, caracterizados por formas globulares y decoraciones impresas, atestiguan contactos e intercambios constantes entre los poblados de la costa y los grandes asentamientos del interior de la isla.
6. El Paseo de Costa Melo y el patrimonio etnográfico marítimo
El trazado del litoral que bordea la costa sur conserva huellas de la antigua arquitectura de cabotaje y las salinas artesanales que abastecían a la flota pesquera local. Recorrer el tramo conocido como paseo de Costa Melo permite identificar los salientes rocosos utilizados históricamente como embarcaderos naturales por los pescadores de la zona.
La integración de paneles informativos a lo largo del paseo facilita la interpretación de la geografía costera y el uso tradicional de los recursos marinos antes de la transformación urbanística del territorio en la segunda mitad del siglo XX.
7. La Ermita de San Fernando y la arquitectura rural tradicional
Ubicada en el núcleo histórico del barrio de San Fernando, la Ermita de San Fernando representa la arquitectura religiosa popular desarrollada en la comarca durante la consolidación de los asentamientos agrícolas decimonónicos. Construida en el siglo XIX, esta edificación sobria presenta muros de mampostería blanqueados con cal y una cubierta de teja árabe sobre armadura de madera de pino canario.
El entorno de la ermita conserva el trazado de las antiguas fincas dedicadas al cultivo del tomate y la platanera, sectores económicos que estructuraron la vida social y el paisaje del sur grancanario antes de la eclosión turística.
8. La Degollada de La Yegua y la visión del paisaje cultural
Para comprender la ubicación estratégica de Maspalomas dentro de la geografía insular, es imprescindible ascender al mirador de la Degollada de La Yegua, situado a pocos kilómetros en la carretera hacia Fataga. Desde esta atalaya natural se divisa la impresionante cuenca erosiva del barranco y el abanico aluvial que forma el delta dunar.
La perspectiva panorámica revela el itinerario natural que seguían las poblaciones prehispánicas para trasladarse desde las cumbres centrales de Gran Canaria hasta los caladeros y concheros del litoral meridional.
Información práctica: El Centro de Interpretación del Faro de Maspalomas abre de lunes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. La entrada general tiene un precio de 2,00 € (tarifas reducidas de 1,00 € para estudiantes y residentes).
Tras recorrer los restos de las viviendas de piedra de Punta Mujeres, contemplar la fábrica de basalto del faro decimonónico y analizar la huella aborigen en el paisaje árido del sur, la dimensión histórica de este litoral queda al descubierto.
¿Por cuál de estos vestigios del pasado insular comenzarás tu exploración sobre el terreno?





