sábado, 6 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

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Gourmet

Si ves esta tableta blanca en Mercadona, no preguntes y cómprala: el fenómeno de 1,90€ que vuela de las cajas

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Reconócelo. Hay placeres que no se pueden explicar, solo se sienten. Y lo que acaba de aterrizar en las estanterías de Mercadona es, posiblemente, el mayor «atentado» contra nuestra fuerza de voluntad en lo que va de año. (Y sí, nosotras ya hemos caído en la tentación tres veces).

No es una tableta de chocolate más. Es un fenómeno social. Bajo el nombre de Chocolate Blanco Fusión, la marca Hacendado ha creado un híbrido entre un bombón de lujo y una milhojas artesana que está provocando que los reponedores no den abasto.

Si eres de las que suspira por el relleno de los Kinder Bueno, prepárate. Porque esta versión elevada al cuadrado añade una textura que no vas a poder sacarte de la cabeza.

La «Ingeniería del Crunch»: ¿Qué lleva por dentro?

¿Qué hace que esta tableta sea distinta a todo lo que has probado en un supermercado? La magia reside en su estructura interna, diseñada para disparar la dopamina en el primer segundo.

El cuerpo principal es un chocolate blanco cremoso que sirve de escudo para el verdadero tesoro: un corazón de crema de avellana con una fluidez perfecta. Ni muy líquida, ni muy densa.

Pero el «efecto wow» llega con la masa filo tostada. A diferencia del barquillo tradicional, el filo aporta láminas de un crujiente mucho más fino y elegante. Es esa textura que buscas en una pastelería francesa y que ahora tienes en el pasillo 4 por un precio de risa.

La cifra clave: Solo cuesta 1,90 euros. Por menos de lo que pagas por un parking, tienes el postre que va a dejar a tus invitados con la boca abierta este fin de semana.

El veredicto de las redes: ¿Por qué se ha vuelto viral?

No ha hecho falta publicidad. El boca a boca en redes sociales como TikTok e Instagram ha hecho el trabajo sucio. Las usuarias están comparando este lanzamiento con los dulces gourmet de las pastelerías de autor de Madrid o Barcelona.

La estrategia de Juan Roig vuelve a ser brillante: detectar lo que nos apasiona (el chocolate blanco y la avellana) y añadirle un ingrediente premium como la masa filo para que parezca un producto de diez euros.

Incluso expertos en consumo vinculados a la OCU han destacado cómo la marca blanca de Mercadona está obligando a las grandes firmas internacionales a bajar sus precios para poder competir con esta calidad.

Cómo sobrevivir a la adicción (y al stock)

El problema no es que esté rico. El problema es que engancha. La combinación de texturas crujientes y la suavidad del chocolate blanco crea un bucle sensorial del que es difícil salir tras la primera onza.

Además, el stock está empezando a sufrir. En grandes capitales, las bandejas se vacían a primera hora de la mañana. Si ves el hueco lleno, no te lo pienses. Es el típico producto que Mercadona lanza, rompe el mercado y luego cuesta encontrar durante semanas.

Tip de experta: Pruébalo con un toque de sal Maldon por encima o acompáñalo de fruta ácida como frambuesas. El contraste con el dulzor del chocolate blanco es, sencillamente, de otro planeta.

¿Realmente es para tanto?

En un mundo lleno de productos ultraprocesados que saben a plástico, encontrar una novedad que respete el sabor tostado de la avellana y el punto justo de la masa es un alivio para el paladar (y para el bolsillo).

Es el capricho perfecto para cerrar el día, para compartir en la oficina o para ese momento de «manta y serie» donde solo necesitas que el mundo se detenga un momento. Al final, nos lo hemos ganado, ¿no?

Pásate hoy mismo por tu Mercadona más cercano y comprueba si quedan existencias. Pero un consejo: coge un par de tabletas. Una se te va a quedar corta nada más llegar al coche.

¿Eres de las que prefiere el chocolate negro o te acabamos de convencer para pasarte al bando del blanco más crujiente de la historia?