jueves, 11 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

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Qué ver en Asturias: los 7 rincones secretos que están volando en redes

Cottage rústico en los Picos de Europa
Cottage rústico en los Picos de Europa
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Reconócelo. Estás delante de la pantalla, el estrés te pisa los talones y solo piensas en desconectar de verdad. Buscas ese verde que solo el norte sabe darte, pero te aterra acabar en una trampa para turistas rodeada de palos selfie.

Asturias ha dejado de ser el secreto mejor guardado de España para convertirse en el objeto de deseo global. Pero cuidado, porque no todo es Cudillero o los Lagos de Covadonga (que también, pero hay trampas que debes conocer).

Este año, el Principado ha blindado sus accesos. Si no conoces la nueva normativa de movilidad sostenible, tu escapada soñada podría terminar con una multa que te amargue el presupuesto de las vacaciones. (Sí, a nosotras también nos parece excesivo, pero avisada estás).

Paisaje idílico en los Picos de Europa
Paisaje idílico en los Picos de Europa

El tesoro oculto del Oriente: Cobijeru

Si buscas la foto definitiva para dar envidia (sana, claro) en tus grupos de WhatsApp, tienes que apuntar este nombre: Playa de Cobijeru. Se encuentra en Buelna y es, sencillamente, un capricho de la naturaleza.

Es una playa de interior. Has leído bien. El agua del Cantábrico se filtra por debajo de los acantilados de piedra caliza y crea una piscina natural de arena blanca en mitad de un prado verde. Es pura magia visual que te deja sin aliento.

El consejo de Lucía: No te quedes solo en la orilla. Justo al lado está la cueva de Cobijeru. Lleva calzado que agarre bien (nada de chanclas, por favor) porque las vistas desde el «salto del caballo» son de película de Hollywood.

La OCU ya ha advertido sobre el aumento de la afluencia en estas zonas protegidas. Para disfrutar de Cobijeru sin agobios, nuestro truco es llegar antes de las 9:30 de la mañana. A partir de esa hora, el acceso se complica y encontrar sitio para el coche es misión imposible.

La aldea perdida donde el tiempo se detuvo

Olvídate del GPS por un momento. Para llegar a Bulnes, en pleno corazón de los Picos de Europa, solo tienes dos opciones: o sudas la gota gorda subiendo por la Canal del Tejo, o te subes al famoso funicular.

Este pueblo no tiene carreteras. Cero coches. Solo el sonido del río y el olor a leña. Es el lugar perfecto para probar un auténtico queso Cabrales con Denominación de Origen Protegida, de esos que pican un poquito pero te alegran el alma.

El precio del funicular ha subido ligeramente este 2026, rondando los 22 euros para el billete de ida y vuelta. Puede parecer caro, pero ahorrarte dos horas de subida vertical merece cada céntimo si quieres llegar con energía para ver el Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu) al atardecer.

Bufones de Pría: cuando el mar ruge

¿Has sentido alguna vez que la tierra tiembla bajo tus pies? En Llanes ocurre algo único. Los Bufones de Pría son chimeneas naturales excavadas en la roca que conectan el mar con la superficie del acantilado.

Cuando el Cantábrico está enfadado, el agua sale despedida hacia el cielo con una fuerza brutal, alcanzando hasta 20 metros de altura. El ruido es ensordecedor, como el resoplido de un gigante oculto bajo la tierra.

Es un espectáculo gratuito, pero peligroso si te confías. La Guardia Civil ha reforzado la vigilancia en el perímetro debido a los imprudentes que se acercan demasiado al borde para hacerse un vídeo. No seas uno de ellos; la seguridad es lo primero para disfrutar del viaje.

Taramundi y el secreto de los inventos

Cambiamos de tercio y nos vamos al Occidente asturiano, rozando con Galicia. Taramundi es la capital del agua y el hierro. Aquí el ingenio humano te va a dejar con la boca abierta.

En el Museo de los Molinos de Mazonovo podrás ver cómo se usaba la fuerza hidráulica para todo: desde afilar cuchillos hasta fabricar papel. Es una lección de sostenibilidad que ya practicaban nuestros abuelos mucho antes de que se pusiera de moda.

Si vas con niños, este es el lugar. Pueden tocar, mover palancas y entender cómo funciona el mundo sin electricidad. Además, las navajas artesanas de Taramundi son el souvenir definitivo; una pieza de ingeniería que te durará toda la vida.

La Ruta del Cares: el «divino» desfiladero

No podemos hablar de Asturias sin mencionar la Garganta Divina. Son 12 kilómetros (solo ida) de un camino tallado en la roca que une Poncebos con Caín. Es, posiblemente, la ruta de senderismo más famosa de España.

El riesgo aquí no es el esfuerzo físico, ya que es prácticamente llana, sino el vértigo. Caminas con una pared de piedra a un lado y un precipicio de cientos de metros al otro. Es adrenalina pura en cada paso.

Ojo con el nuevo sistema de reservas. El Gobierno del Principado está probando un cupo máximo de visitantes diarios para evitar el colapso de la senda. Te recomendamos consultar la web oficial de Turismo de Asturias antes de ponerte las botas.

Importante: No hay fuentes de agua en todo el recorrido. Lleva al menos un litro y medio por persona. Nosotras vimos a gente pasándolo mal el verano pasado por subestimar el sol de montaña. ¡No te la juegues!

Oviedo y Gijón: el duelo de las dos reinas

¿Eres más de catedrales o de playa? Oviedo te ofrece la elegancia de la Regenta, con sus calles limpias y sus estatuas (saluda a Woody Allen de nuestra parte). Es el lugar para perderse por el Fontán y comprar unas Moscovitas de Rialto.

Gijón, por su parte, es la rebeldía marinera. Pasear por el muro de la Playa de San Lorenzo mientras el salitre te golpea la cara es una terapia de choque contra el aburrimiento. Y por la noche, Cimadevilla para unas sidras.

Recuerda la regla de oro de la sidra: nunca se sirve uno mismo. Deja que el camarero (el escanciador) haga su magia. El aire que entra en la bebida al chocar contra el vaso es lo que despierta el sabor. Beberla «muerta» es un pecado capital en estas tierras.

Cabo Vidio: el final del mundo conocido

Para cerrar tu ruta, tienes que ir a Oviñana. Allí se encuentra el Cabo Vidio, un balcón natural sobre el océano donde los acantilados caen a plomo desde 80 metros de altura.

Bajo el faro se esconde la «Igrexona», una cueva enorme tallada por el mar que solo es accesible cuando la marea está muy baja. Es un lugar casi místico, donde te sientes pequeño ante la inmensidad del universo.

Este es el punto donde tienes que parar el coche, apagar el móvil y simplemente mirar al horizonte. Es la recarga de batería mental que tu cuerpo te está pidiendo a gritos desde hace meses.

Asturias no es solo un destino, es un estado mental. Ahora que ya tienes el mapa de ruta y los trucos para moverte como una local, ¿a qué esperas para hacer la maleta? El paraíso te está esperando, pero no por mucho tiempo.

Has hecho bien en leer esto hasta el final. Ahora sabes lo que otros ignoran y vas a exprimir cada segundo en el norte. Nos vemos entre hórreos y paisajes de ensueño, disfrutando de lo mejor de nuestra tierra.