jueves, 11 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

Viajar para entender, comer para recordar.

Escapadas

Qué ver en Cáceres: esta joya de Extremadura es el destino viral del año, desde sus rincones de Juego de Tronos hasta el bocado que cambiará tu vida

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Algo está pasando en las carreteras que miran hacia el oeste. No es una moda pasajera, es una necesidad de desconexión real.

Cáceres ha dejado de ser esa ciudad de paso para convertirse en el epicentro del lujo silencioso nacional. (Y sí, nosotras también nos hemos dado cuenta tarde).

Cruzar el Arco de la Estrella no es solo entrar en un casco antiguo. Es, literalmente, activar un túnel del tiempo donde el ruido del móvil desaparece entre piedras de granito.

La ciudad que enamoró a Hollywood (y a ti también)

Si sientes que las calles de la Ciudad Monumental te resultan familiares, no es un déjà vu. Es que has estado aquí a través de la pantalla.

Las productoras de HBO no eligieron Cáceres por casualidad para rodar las intrigas de la casa Targaryen. Sus torres están tan intactas que no necesitan decorados.

Pasear por la Plaza de Santa María al atardecer es una experiencia casi mística. El color de la piedra cambia a un dorado que parece filtrado por Instagram, pero sin filtros.

Es el momento de buscar la Concatedral de Santa María. No te quedes solo fuera; subir a su campanario es el truco definitivo para entender la magnitud de este laberinto de piedra.

Tip de Lucía: Si quieres la foto perfecta sin gente, tienes que estar en la Cuesta de la Compañía antes de las nueve de la mañana. El silencio da hasta escalofríos.

El festín que justifica los kilómetros

Seamos sinceras: a Cáceres se viene a ver piedras, pero sobre todo se viene a comer de escándalo. El motor de este cambio de tendencia tiene nombre propio.

Hablamos de Atrio. El restaurante de Toño Pérez y José Polo no es solo una estrella Michelin (o tres); es el templo que ha puesto a la ciudad en el mapa mundial del deseo.

Pero no sufras por tu bolsillo, porque la magia gastronómica de la ciudad se filtra a cada taberna de la Plaza Mayor. El secreto está en el producto local.

No te puedes ir sin probar la Torta del Casar. Ese queso que se funde solo y que, si te descuidas, te llevas media docena en la maleta de vuelta.

Mención especial merece el Pimentón de la Vera, que aquí lo impregna todo, desde las migas extremeñas hasta los guisos más vanguardistas que sirven en los gastrobares de moda.

Rincones ocultos que no salen en las guías

La mayoría de los turistas se quedan en la superficie, pero tú buscas el secreto mejor guardado. Ese es, sin duda, el Aljibe de la Casa de las Veletas.

Es uno de los aljibes hispano-musulmanes mejor conservados del mundo. Estar allí abajo, bajo las bóvedas, es sentir el peso de los siglos en el pecho.

Además, el Museo de Cáceres que lo alberga es gratuito. (Un regalo para nuestro presupuesto de viaje que siempre se agradece).

Otro punto de desconexión total es el Barrio de San Antonio, la antigua judería. Son calles estrechas, encaladas y llenas de flores que rompen con la sobriedad del resto del centro.

Aquí el ritmo es otro. Es el lugar ideal para comprar artesanía local o simplemente sentarte a ver cómo los vecinos siguen haciendo vida de barrio ajenos al turismo.

La agenda se aprieta: el cambio que viene

Cáceres está en plena transformación. La apertura de nuevos hoteles boutique en palacios rehabilitados está agotando las plazas para los próximos puentes.

La Junta de Extremadura está apostando fuerte por un turismo de calidad que respeta el patrimonio pero añade ese toque de modernidad que tanto nos gusta.

Si estás pensando en ir, hazlo antes de que el boca a boca convierta estos rincones en territorio saturado. La exclusividad de Cáceres es ahora mismo su mayor activo.

Ya sea por la historia, por el Museo Helga de Alvear (parada obligatoria para los amantes del arte contemporáneo) o por el simple placer de perderte, esta ciudad te está esperando.

Advertencia: Las reservas en los sitios más emblemáticos están volando. Si quieres cenar con vistas a la muralla, llama hoy mismo.

Al final, lo que te llevas de Cáceres no es un souvenir barato, sino la sensación de haber descubierto un tesoro oculto justo al lado de casa.

¿Nos vemos tomando un vino en la calle Pizarro este viernes?