jueves, 11 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

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Qué hacer y qué ver en Capileira: Rutas entre nubes, platos que resucitan y el truco para aparcar sin morir en el intento

Capileira
Capileira
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Hay lugares que parecen diseñados por un algoritmo de felicidad, pero Capileira es real.

Si estás leyendo esto desde el sofá, probablemente tu cuerpo te pide un respiro de aire puro.

No hablamos de un pueblo más de montaña, hablamos del segundo municipio más alto de la Península Ibérica.

A 1.436 metros de altitud, el tiempo se detiene y los pulmones se ensanchan (sí, de verdad se nota el cambio).

La ingeniería del silencio en el Barranco del Poqueira

Llegar a Capileira es un ejercicio de paciencia y recompensa visual tras las curvas de Lanjarón.

Este pueblo es el guardián del Barranco del Poqueira, un desfiladero que corta el hipo.

Lo primero que tienes que hacer es olvidar Google Maps y dejar que tus pies decidan el rumbo.

Sus calles son un laberinto de cal blanca, flores que desafían la gravedad y los famosos tinaos.

El tinao es esa estructura arquitectónica típica de la Alpujarra que crea pasadizos cubiertos entre casas. Son el refugio perfecto si te pilla un chaparrón repentino o el sol de justicia del mediodía.

Caminar por aquí es como entrar en una postal de los años 50, pero con el estilo de Inés Marquina.

Fíjate bien en los tejados: son planos, están hechos de launa (una arcilla grisácea) y coronados por chimeneas con «sombrero».

Es una arquitectura bereber que ha sobrevivido siglos y que hoy protege del frío extremo de Sierra Nevada.

Qué ver: Los tres miradores que incendiarán tu Instagram

Si no tienes una foto en el Mirador de la Junta de los Ríos, ¿realmente estuviste en Capileira?

Desde aquí ves cómo los tres pueblos del barranco (Bubión, Capileira y Pampaneira) se escalonan hacia el valle.

Es el punto exacto donde entiendes por qué la UNESCO protege este rincón del mundo.

Luego tienes el Mirador de Sierra Nevada, donde el Mulhacén parece que se puede tocar con los dedos.

Es una sensación de inmensidad que te hace sentir pequeña, pero extrañamente conectada con la tierra.

No te pierdas la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza, sobria por fuera pero con un retablo barroco que te dejará muda.

Está construida sobre una antigua mezquita, recordándonos que esta tierra fue el último refugio de los moriscos.

Gastronomía: El «Plato Alpujarreño» es el combustible que necesitas

Olvídate de la dieta por un día porque aquí se viene a disfrutar de los sabores de Granada.

El Plato Alpujarreño es el rey absoluto de las cartas en todos los restaurantes locales.

Lleva patatas a lo pobre, huevos fritos, jamón de Trévelez, lomo de orza, chorizo y morcilla.

Es una bomba calórica necesaria si planeas hacer algo de senderismo después (o si simplemente quieres ser feliz).

Consejo de experta: Busca las pequeñas tiendas de artesanía que venden jarapas. Son alfombras de colores hechas con retales que son el souvenir más auténtico y sostenible que puedes comprar.

Si buscas algo más ligero, prueba las migas de sémola, típicas de la zona y acompañadas de fruta de temporada.

Bebe el agua de sus fuentes; viene directamente del deshielo de las cumbres y está más fría que el corazón de tu ex.

Senderismo para humanos (no hace falta ser Kilian Jornet)

Capileira es la puerta de entrada para subir al Mulhacén, el techo de la península.

Pero si no quieres pasarte ocho horas caminando, hay rutas circulares de apenas 4 kilómetros.

La ruta de las Acequias es una maravilla de ingeniería hidráulica que data de la época árabe.

Escuchar el sonido del agua mientras caminas entre castaños centenarios es el mejor ASMR que vas a experimentar.

El aire aquí es tan puro que al principio te mareas un poco, pero luego te sientes con una energía imparable.

Es el lugar ideal para desconectar el móvil (aunque sabemos que querrás subirlo todo a redes).

Logística: Cómo no fallar en tu visita

Aparcar en Capileira puede ser una pesadilla si llegas un sábado a las doce de la mañana.

Usa el parking público que hay a la entrada del pueblo; es amplio y te ahorra meterte por calles donde tu coche no cabe.

Lleva calzado cómodo, nada de tacones o suelas lisas, porque el empedrado no perdona los errores de estilo.

Incluso en verano, mete una chaqueta en la maleta porque cuando el sol cae tras las montañas, el fresquito asusta.

Capileira es uno de los Pueblos más Bonitos de España, y eso se nota en la afluencia de gente.

Intenta ir entre semana si puedes; tendrás el pueblo para ti sola y las fotos saldrán sin gente de fondo.

Es una inversión en tu salud mental que te costará muy poco y te dará recuerdos infinitos.

¿Sabías que muchos artistas se retiran aquí para buscar la musa que perdieron en la ciudad?

No me extraña nada, porque el Barranco del Poqueira tiene un magnetismo que te atrapa el alma.

Prepara la maleta, revisa la presión de los neumáticos y lánzate a la carretera antes de que se llene.

Te aseguro que cuando veas el atardecer desde el mirador, me darás las gracias por este descubrimiento.

¿Te vienes a perderte entre nubes y cal blanca este fin de semana?