jueves, 11 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

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Qué ver en Menorca: 9 imprescindibles que te enamorarán

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El viento del norte esculpe los acantilados de pizarra mientras el agua, de un azul turquesa casi irreal, lame la arena fina bajo la sombra de los pinos. Si estás planeando tu próxima escapada al Mediterráneo, tener claro que ver en Menorca es el primer paso para descubrir una isla que ha sabido blindarse frente al turismo de masas, manteniendo intacto su espíritu salvaje y pausado.

Esta joya balear, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993, es un microcosmos donde el tiempo parece discurrir a otra velocidad. Aquí, las carreteras asfaltadas ceden el protagonismo a senderos ancestrales y los grandes complejos hoteleros se sustituyen por fincas rústicas y pueblos de un blanco nuclear que deslumbran bajo el sol. (Y sí, vas a querer quedarte a vivir en ella).

Hacer turismo en menorca es una experiencia que va mucho más allá de sus postales costeras. Requiere perderse por sus vestigios prehistóricos, saborear su gastronomía marinera y aprender a saborear la calma de sus atardeceres. Prepara la mochila, porque estos son los rincones indispensables que debes apuntar en tu ruta.

1. Calas Macarella y Macarelleta

Hablar de las calas de menorca sin mencionar este tándem es un pecado viajero. Macarella y su hermana pequeña, Macarelleta (conectadas por un espectacular sendero tallado en el acantilado), son la viva imagen del paraíso mediterráneo: arena blanca, paredes calcáreas cubiertas de pinos y un agua tan cristalina que las embarcaciones parecen flotar en el aire. Son, sin duda, dos joyas que visitar en menorca al menos una vez en la vida.

El acceso en los meses de verano está restringido para vehículos particulares para proteger el entorno. La mejor opción es tomar el autobús público que sale desde Ciutadella o llegar caminando por el Camí de Cavalls desde Cala Galdana (unos 45 minutos de caminata).

2. Casco histórico de Ciutadella

Pasear por el casco historico de ciutadella es hacer un viaje directo al pasado señorial de la isla balear. Antigua capital de Menorca, sus calles empedradas están flanqueadas por palacios de fachadas ocres, plazas señoriales como la del Born y la imponente Catedral de Santa María, del siglo XIV. El laberinto de callejuelas te conducirá de forma natural hacia su bellísimo puerto medieval, el rincón idóneo para ver caer la tarde.

3. Faro de Favàritx

El paisaje del noreste de la isla cambia drásticamente y se vuelve lunar, hostil y fascinante. En medio del Parque Natural de S’Albufera des Grau se alza el Faro de Favàritx, rodeado de acantilados de escarpada pizarra negra y flanqueado por un mar que aquí bate con especial furia. Construido en 1922 con su característica banda negra en espiral, ofrece una de las estampas más fotogénicas y salvajes de Menorca.

4. Binibeca Vell

Este bellísimo núcleo marítimo, diseñado en la década de 1960 recreando un antiguo poblado de pescadores, destaca por el blanco inmaculado de sus fachadas y sus estrechas callejuelas laberínticas. Caminar por Binibeca Vell exige hacerlo en silencio, respetando la paz de los vecinos mientras fotografías los porticones de madera, los tejados encalados y las buganvillas que contrastan con el cielo limpio del Mediterráneo.

Al ser uno de los puntos más concurridos de la isla, te sugiero visitarlo a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Encontrarás un pequeño aparcamiento gratuito justo a la entrada del complejo.

5. Naveta des Tudons

Menorca posee una concentración arqueológica única en el mundo, legado de la fascinante cultura talayótica. El monumento más emblemático es la Naveta des Tudons, una construcción funeraria colectiva del año 1200 a.C. construida con la técnica de piedra en seco (sin mortero). Su forma de quilla de barco invertida la convierte en el edificio íntegramente conservado más antiguo de toda Europa.

6. Puerto de Mahón

Con sus más de 5 kilómetros de longitud, el puerto de mahon está considerado uno de los puertos naturales más grandes del mundo. Esta impresionante rada ha sido codiciada por fenicios, griegos, cartagineses y británicos a lo largo de los siglos. Hoy es un paseo marítimo vibrante, repleto de barcos clásicos, destilerías de ginebra tradicional y miradores panorámicos desde el centro de la ciudad de Maó.

7. Cala Pregonda

Si las playas del sur son de arena blanca y pinos, el norte es de color rojo y arcilla. Cala Pregonda es el máximo exponente de esta vertiente indómita de menorca baleares. Sus islotes la protegen del oleaje y su arena de tonos dorados y rojizos, combinada con las rocas de origen volcánico, crea un paisaje casi marciano. Un rincón imprescindible en cualquier lista de cosas que hacer en menorca.

Para llegar a ella deberás caminar unos 30 minutos desde el parking de la playa de Binimel·là. El sendero forma parte del Camí de Cavalls y carece por completo de sombras, por lo que el agua abundante y el sombrero son obligatorios.

8. Monte Toro

Situado en el municipio de Es Mercadal, el Monte Toro es el punto más alto de la isla con sus modestos 358 metros sobre el nivel del mar. Al tratarse de una geografía eminentemente llana, la cima funciona como el mirador definitivo de Menorca: en los días despejados se puede divisar todo el contorno costero e, incluso, perfilar la silueta de la vecina isla de Mallorca en el horizonte.

9. Cova d’en Xoroi

Ubicada en un imponente acantilado de la costa sur, esta cueva natural cargada de leyendas locales es uno de los espacios más singulares del archipiélago. La Cova d’en Xoroi cuenta con varias terrazas colgadas sobre el abismo del mar, transformadas en un espacio donde tomar un aperitivo de día o disfrutar de la música por la noche mientras contemplas cómo el sol se esconde directamente bajo la línea del océano.

Consejos prácticos para organizar tu viaje a la isla

Para exprimir al máximo tus jornadas de turismo en menorca, el coche de alquiler es un elemento prácticamente indispensable. Las carreteras principales conectan Maó y Ciutadella de forma lineal (la Me-1), pero para acceder a los faros y a las calas más recónditas deberás adentrarte por estrechos caminos rurales flanqueados por los típicos muros de piedra seca.

En el plano culinario, no puedes marcharte sin sentarte en una terraza frente al mar en Fornells para probar la icónica caldereta de langosta. Para los momentos informales, un trozo de queso Mahón-Menorca curado combinado con una copa de pomada (la bebida local a base de ginebra menorquina y limonada) es el mejor combustible para seguir explorando cada secreto de la isla.

¿Qué rincón de esta joya mediterránea tienes más ganas de descubrir en tu próxima ruta?