jueves, 11 de junio 2026 Crónicas, viajes y gastronomía

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El refugio secreto de Sergio Dalma en Girona: el pueblo medieval con el castillo que Dalí regaló por amor

Sergio Dalma, Cantante español
Sergio Dalma, Cantante español
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Hay silencios que valen oro y Sergio Dalma lo sabe mejor que nadie. Lejos de los focos y el ruido de las grandes giras, el artista catalán ha encontrado su santuario particular en un rincón de Girona donde el tiempo parece haberse congelado en el siglo XI. (Y reconozcámoslo, todas hemos soñado alguna vez con desaparecer en un lugar así).

Hablamos de Púbol, una aldea medieval de menos de 150 habitantes situada en el corazón del Baix Empordà. No es solo un pueblo; es un búnker de piedra y aristocracia rural donde el cantante de «Bailar Pegados» ha decidido establecer su hogar permanente para conectar con lo esencial.

El pacto de amor más extraño de la historia

Pero Sergio Dalma no ha sido el único genio cautivado por esta paz absoluta. Antes que él, el mismísimo Salvador Dalí eligió este enclave para sellar una de las historias de amor más fascinantes y perturbadoras del siglo XX. El pintor compró el Castillo de Púbol para regalárselo a su musa, Gala, bajo una condición que hoy nos deja heladas.

Dato curioso: En el garaje del castillo todavía descansa el Cadillac negro original que trasladó el cuerpo de Gala en su último viaje; una imagen que hiela la sangre y fascina a partes iguales.

Dalí solo podía entrar en la fortaleza si recibía una invitación por escrito de su propia esposa. Este pacto de distancia y respeto convirtió al castillo en el refugio privado de Gala, un lugar donde ella reinaba en solitario mientras el genio del surrealismo esperaba su turno desde Portlligat.

Arquitectura gótica y elefantes con patas de insecto

Caminar hoy por el Castillo Gala Dalí es adentrarse en la mente del pintor. Formando parte del famoso «Triángulo Daliniano», esta fortaleza gótico-renacentista esconde secretos en cada esquina. Desde la cúpula celeste que el artista pintó para su mujer hasta los jardines afrancesados donde emergen elefantes de patas larguísimas y fuentes que rinden culto a Wagner.

Para Sergio Dalma, vivir a la sombra de esta historia supone disfrutar de un entorno de campos y viñedos donde el anonimato es el mayor de los lujos. Aquí, el ritmo no lo marcan las listas de éxitos, sino las estaciones y la tramontana que barre las calles empedradas de la aldea.

La Iglesia de Sant Pere, del siglo XIV, preside un casco antiguo que conserva intacta su esencia. Es el escenario perfecto para un paseo pausado, lejos de la agresividad de las grandes ciudades, donde la arquitectura civil nos recuerda que lo sólido es lo que perdura.

Gastronomía de invierno: un abrazo para el paladar

Si te animas a seguir los pasos de Dalma este invierno, prepárate para una experiencia sensorial completa. La gastronomía del Empordà es el verdadero «mar y montaña» que define la identidad catalana. No puedes marcharte sin probar el clásico pollo con cigalas o una contundente escudella para combatir el frío de la sierra.

Sentarse en uno de los pocos restaurantes de la zona es entregarse a un ritual de producto local y vino de la DO Empordà. Es ese tipo de comida que te reconforta el espíritu y te confirma que haber hecho el viaje ha sido la decisión más inteligente de la semana.

Tip de experta: Los restos de Gala descansan en un mausoleo diseñado por Dalí dentro de la propia fortaleza. El magnetismo espiritual del lugar es algo que se siente nada más cruzar el umbral.

El último taller del genio

Púbol no fue solo el refugio de Gala, también fue el último taller de Dalí. Tras la muerte de su amada, el pintor se recluyó en estas estancias para pintar sus últimas obras, hasta que un incendio accidental le obligó a trasladarse a Figueres. Esa energía creativa parece seguir flotando en el aire, atrayendo a artistas que, como Sergio Dalma, necesitan desaparecer del mapa para volver a encontrarse.

Estar en Púbol te sitúa además a un paso de otros pueblos mágicos como Peratallada o Monells, permitiéndote completar una ruta medieval de ensueño en apenas unos kilómetros. Es la escapada definitiva para quienes buscan algo más que una foto en Instagram; buscan una conexión real con la historia.

Al final, ya sea por el misticismo de Dalí o por la voz rasgada de Dalma, este rincón de Girona demuestra que los mejores refugios son aquellos que no necesitan gritar para ser encontrados. ¿No te entran ganas de perderte por esas calles empedradas mañana mismo? Nosotras ya estamos mirando alojamiento.