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Altea, Municipio en España
Altea, Municipio en España

KM 08Escapadas Costa Blanca

Qué ver en Altea: El rincón que ordena toda la visita y muchos descubren demasiado tarde

La ruta en 30 segundos

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  • Altea es un municipio de la Marina Baja, en la costa norte de Alicante, con 24.592 habitantes según el INE de 2025.
  • Su casco antiguo es el Baluarte y Recinto Renacentista, declarado Bien de Interés Cultural, que conserva el trazado de la villa fundada en 1617 y dos puertas de la muralla, el Portal Vell y el Portal Nou.
  • La iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, de 1901-1910, tiene las cúpulas de teja azul y blanca por las que Altea se conoce como «la cúpula del Mediterráneo».
  • La visita funciona mejor de arriba abajo: plaza de la Iglesia, Mirador de los Cronistas y Bellaguarda primero, y después el paseo marítimo y las playas de cantos rodados.
  • Altea está a 12 kilómetros de Benidorm y a unos 53 de Alicante por carretera, y tiene estación en la línea 9 del TRAM.

Publicado 15 min de lectura

Altea se ve entera desde la autovía: una colina blanca rematada por una cúpula de tejas azules y blancas. El error habitual es aparcar junto al mar, recorrer el paseo y subir al final, con prisa y con calor. Este municipio de la Marina Baja, con 24.592 habitantes según el INE de 2025, se entiende mejor al revés: primero arriba, después abajo.

La razón está en su historia. El pueblo actual nació como villa fortificada en lo alto de un cerro. La nueva carta puebla se firmó en 1617, cuando el señor de la baronía, Jaime de Palafox, cedió las tierras a 48 familias. Durante el siglo XIX la vida comercial bajó hacia la costa, y el frente marítimo que ve hoy el visitante es la parte más reciente de la historia de Altea.

Ese orden se nota al caminar. Arriba quedan el Baluarte y Recinto Renacentista, declarado Bien de Interés Cultural, y sus dos puertas. A media ladera se extienden los arrabales del siglo XVIII. Abajo, el paseo marítimo, el puerto pesquero y las playas de cantos rodados. Quien lee la villa en ese sentido gana contexto en cada calle.

Gabriel Miró la llamó «pueblo torrado al sol», y la cita la recoge la propia oficina de turismo. La frase sirve de aviso práctico: las cuestas del casco antiguo se suben mejor por la mañana temprano o a última hora de la tarde, y nunca a mediodía en agosto.

La ruta empieza de verdad en la plaza de la Iglesia. Desde allí se reconoce el perfil de Altea, se ve la bahía y se entiende por qué las calles bajan en abanico hacia el mar. Todo lo demás se ordena a partir de ese punto.

El centro que explica por qué Altea no se parece a otros pueblos costeros

La Plaza de la Iglesia y el edificio que domina la silueta

La plaza ocupa el solar del antiguo castillo de Altea. Según la ruta patrimonial de la oficina de turismo, era una fortaleza de planta cuadrada con tres garitas en las esquinas y un saliente en punta de flecha que defendía la entrada. Los baluartes y el castillo se derribaron en la segunda mitad del siglo XIX, y la plaza se amplió a principios del XX.

Sobre ese espacio se levantó la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Las obras arrancaron en 1901 por empeño del párroco Juan Bautista Cremades Peiró, con proyecto de los hermanos Adrián y Julio Vela Gadea, y el templo se consagró el 18 de septiembre de 1910. Se construyó sobre las trazas de una iglesia anterior, terminada en 1617 junto al castillo.

Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo de Altea con sus dos cúpulas de teja azul y blanca y el campanario
Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, Altea. Foto: José Luis Filpo Cabana, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Lo que todo el mundo fotografía son las cúpulas cubiertas de teja vidriada azul y blanca. Por ellas se conoce a Altea como «la cúpula del Mediterráneo». Conviene fijarse también en la fachada: tiene dos campanarios y el izquierdo es más alto. La planta es de cruz latina y el estilo mezcla rasgos neoclásicos y modernistas.

Dentro se guardan las tallas del Santísimo Cristo del Sagrario y de la Virgen del Consuelo. La imagen actual de la Virgen es de 1941, del taller valenciano de José Rabasa Pérez, porque la anterior se destruyó al inicio de la Guerra Civil. El templo se restauró entre 1980 y 1989.

Alrededor de la plaza hay terrazas y comercios, y en verano es el punto de reunión del pueblo. En las calles laterales aparecen las fachadas blancas, las puertas azules y los balcones con flores que dan carácter al casco antiguo, conocido popularmente como El Fornet.

Mirador de los Cronistas y la lectura panorámica de la bahía

A pocos metros de la iglesia está el Mirador de los Cronistas de España, que la oficina de turismo incluye en su ruta de un día. Desde la barandilla se ve la bahía completa, cerrada al sur por la Serra Gelada y al norte por el Morro de Toix. Detrás del pueblo, la sierra de Bernia, que llega a 1.121 metros, hace de barrera contra los vientos del norte.

Vista de la bahía de Altea, el puerto y los tejados del pueblo desde el mirador de la plaza de la Iglesia
La bahía desde el mirador de la plaza de la Iglesia. Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Desde arriba se distinguen las piezas del itinerario: el puerto pesquero, la línea del paseo, la desembocadura del río Algar y las urbanizaciones que suben por las lomas. Esa vista sirve de mapa. Quien la mira antes de bajar sabe qué tramo de costa le interesa y cuánto tendrá que caminar.

La propia ruta oficial propone seguir desde el mirador hasta la plaza de Francesc Martínez i Martínez y terminar en la glorieta del Maño, otro balcón sobre el mar. A primera hora las calles están todavía vacías (y la foto sale sin gente delante).

La ruta que une Bellaguarda, puertas y calles con más historia

Bellaguarda, El Fornet y el trazado que viene de lejos

El núcleo histórico se asienta sobre dos colinas. La dominante es la de Altea, con la iglesia. La segunda, más baja y al noreste, es la de Bellaguarda. Sobre la primera se trazó en el siglo XVII una ciudadela amurallada de nueva planta; en sus laderas crecieron los arrabales del siglo XVIII, que terminaron de llenarse en los siglos XIX y XX.

Bellaguarda es el barrio más antiguo de la ciudad. Su nombre viene de un proyecto medieval de repoblación que no salió adelante tras los despoblamientos de los siglos XIV y XV. Queda la torre de Bellaguarda, una torre de vigía del siglo XVI rehabilitada, junto a la plaza de la Cantarería.

Torre de vigía de Bellaguarda en Altea, de piedra, con escalinata y buganvilla
Torre de Bellaguarda, Altea. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Entre la torre y la plaza de la Iglesia conviene caminar sin mapa por calles como San Miguel, Mayor, Concepción o Santa Bárbara. Las escalinatas resuelven los desniveles y las casas se apoyan, en algunos tramos, sobre los restos de la muralla. En la calle Fondo, el número 8 conserva la parcela fundacional adosada al lienzo, sin una sola perforación.

Hay detalles que solo encuentra quien lleva la ruta oficial en el móvil. En la calle Concepción, 5, apareció un horno de la época fundacional. En la calle Salamanca, el número 5 mantiene casi intacta la tipología de la burguesía local de finales del siglo XVIII. Y en la calle Santa Bárbara está la fachada de la Casa Cervantes, que mandó construir el historiador Francesc Martínez i Martínez, estudioso de la obra de Cervantes.

La glorieta del Maño merece una parada aparte. Ocupa el ángulo noreste del antiguo baluarte, donde estaba la Casa de la Señoría, cuyo fuego dominaba la desembocadura del Algar. Hoy ocupa su lugar un mirador con vistas panorámicas.

Portal Vell, Portal Nou y el borde amurallado

De la muralla de 1617 quedan fragmentos continuos de los lienzos norte, sur y suroeste, y dos de sus puertas. El Portal Vell, o puerta de Valencia, se abrió en el siglo XVII hacia el camino real, en el lado norte. La calle Mayor lo une con la plaza de la Iglesia y conserva su trazado sin cambios. Al final, a la derecha, se ve la unión entre el templo original y la iglesia nueva.

Arco del Portal Vell o puerta de Valencia en la muralla de Altea, entre casas encaladas
Portal Vell o de València. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

El Portal Nou, también llamado puerta del Mar, llegó un siglo después. Se abrió a mediados del XVIII por el peso que había ganado el arrabal marinero, en el punto donde el lienzo gira hacia levante. Junto a él está la plaza de Carmelina Sánchez-Cutillas, dedicada a la escritora alteana que llevó estas calles a la novela Matèria de Bretanya, premio Andròmina de narrativa en 1975.

Hubo una tercera puerta, el Portal del Castell o de Polop, en la esquina suroeste, en lo que hoy es el cruce de la calle Cura Cremades con la plaza de la Iglesia. No se conserva, pero la calle lleva el nombre del párroco que impulsó la iglesia actual.

Este tramo encaja bien en medio día. Las distancias son cortas y el desnivel se reparte en escalones. La clave está en no bajar a la costa demasiado pronto: primero se cierra la vuelta por la parte alta y después se baja por el Portal Nou, que mira al mar.

Mar, paseo y playas para rematar la visita

El paseo marítimo y el barrio que recuerda el origen marinero

Abajo, el pueblo cambia de tono. El paseo marítimo se reformó entero y la obra terminó en diciembre de 2022. Va desde la plaza de Europa hasta la desembocadura del río Algar, con aceras más anchas, zonas de juego infantil y señales con códigos NaviLens y braille. Según la web de turismo, toda la fachada litoral urbana es accesible.

El paseo pasa junto al antiguo arrabal marinero, el barrio que motivó la apertura del Portal Nou. Altea sigue teniendo dos puertos: el pesquero, ligado a la pesca de arrastre que sostuvo la economía local durante siglos, y el deportivo del Club Náutico, con 360 amarres y Bandera Azul desde 1988. En julio el barrio pesquero celebra a San Pedro y a la Virgen del Carmen.

Playa de La Roda de Altea al atardecer, con cantos rodados y las palmeras del paseo marítimo
Playa de La Roda al atardecer. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Caminado al final del día, el paseo tiene una ventaja clara: la vista hacia atrás. Desde la orilla se reconoce la colina, la cúpula y las casas que se acaban de recorrer. Si es tu primera visita, la oficina de Tourist Info está en la calle Sant Pere, 14, a un paso del mar.

Qué playa elegir según el tiempo disponible

Las playas de Altea son, casi todas, de grava y cantos rodados. Conviene llevar escarpines. La web de turismo habla de ocho kilómetros de costa, con tramos de acantilado, pequeñas calas, dos puertos y la desembocadura del Algar. Cada playa responde a un plan distinto.

ZonaPerfilCuándo elegirla
La RodaUnos 700 metros de cantos y grava frente al paseo, con Bandera AzulSi quieres bañarte sin salir del centro y cerrar la ruta a pie
El BolPlaya urbana con pasarela, sillas anfibias y personal de asistencia en veranoSi prima la accesibilidad
Cap NegretGrava fina y rocas volcánicas oscuras que dan nombre al caboSi buscas aguas claras y una ruta de snorkel señalada
La SolsidaCala pequeña junto al puerto deportivo, protegida de los vientos del norteSi viajas con niños y quieres fondos someros

Para una primera visita, La Roda es la opción lógica. Mide unos 700 metros, está pegada al paseo y es la más concurrida por estar en el casco urbano. Junto con L’Espigó, El Bol y Cap Blanc Norte, tiene pasarelas, sillas anfibias y baños adaptados; de junio a septiembre hay personal que ayuda a entrar en el agua.

Cap Negret queda al norte, a continuación de La Roda. Su nombre viene del color de las rocas volcánicas del cabo, y el ayuntamiento propone allí una ruta de snorkel que bordea la punta hasta la cala del Soio, con fondos de 3 a 4 metros y praderas de posidonia.

Playa de grava de Cap Negret en Altea con rocas oscuras y agua transparente
Playa de Cap Negret, Altea. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

La Solsida, junto al puerto deportivo Porto Senso, es la más tranquila. Según la guía de snorkel municipal, el fondo no llega a dos metros y a unos 200 metros de la orilla hay un islote rodeado de posidonia. Queda lejos del casco antiguo, así que encaja mejor en un día completo.

Cómo se llega a Altea desde Alicante, Benidorm o Valencia

Altea está en la costa norte de Alicante, entre Benidorm y Calpe. Por la AP-7 se sale en la salida 64; por la N-332 se entra directamente al pueblo. Las distancias por carretera, calculadas desde la plaza de la Iglesia, son estas:

DesdeKilómetrosTiempo aproximado en coche
Benidorm1215-20 minutos
Altea la Vella612 minutos
Alicante5345-55 minutos
Valencia1321 h 40 min

Sin coche, la alternativa es el tren ligero: Altea tiene estación en la línea 9 del TRAM d’Alacant, la que recorre la costa al norte de Benidorm. La estación queda en la parte baja del pueblo, así que la subida al casco antiguo se hace a pie (y cuesta arriba).

Aparcar cerca de la plaza de la Iglesia es difícil en verano y en fines de semana. Lo práctico es dejar el coche en la parte baja y subir andando, que es, de paso, la forma de ver las puertas de la muralla en orden.

Altea la Vella, el Castell de l’Olla y otras razones para quedarse

Altea tiene tres núcleos históricos. El tercero, después de la villa y Bellaguarda, es Altea la Vella, a unos 6 kilómetros por carretera, al pie de la sierra de Bernia. La oficina de turismo propone empezar allí la jornada: calles tranquilas, la parroquia de Santa Ana con su cúpula octogonal y el Calvario, de donde sale un vía crucis con capillas y azulejos y vistas sobre el valle.

Las fiestas cambian el plan. El Castell de l’Olla, el castillo de fuegos artificiales de las fiestas de San Lorenzo, se dispara íntegramente desde el mar, frente a la playa de l’Olla, el segundo sábado de agosto. La Generalitat lo declaró Fiesta de Interés Turístico de la Comunitat en 2007. Ese fin de semana el pueblo se llena y conviene reservar con tiempo.

En junio, el barrio de El Fornet celebra San Juan con la Plantà de l’Arbret, una tradición que se remonta al siglo XVII y que la Generalitat protegió como Bien de Relevancia Local en 2018. Las fiestas patronales del Cristo del Sagrario, con moros y cristianos, llegan el cuarto fin de semana de septiembre.

Para comer, la referencia local es el arroz: a banda, al horno, con judías y pulpo. El plato que la tradición alteana pone por delante es el arroz con cebolla y bacalao. Fuera del casco antiguo, la iglesia ortodoxa de San Miguel Arcángel, réplica de un templo ruso del siglo XVII levantada con materiales traídos de los Urales, es el primer templo ortodoxo construido en España.

Cómo organizar Altea en medio día o un día completo

Altea admite varios ritmos. En medio día conviene concentrar la visita en la subida por el Portal Vell, la plaza de la Iglesia, el Mirador de los Cronistas, la glorieta del Maño y la torre de Bellaguarda, y bajar después por el Portal Nou hacia el paseo. Da para una mañana sin prisas, con paradas para fotos.

Con un día completo cabe todo lo anterior más Altea la Vella por la mañana, comida en el pueblo y tarde de playa en Cap Negret o La Solsida. La oficina de turismo publica una ruta de un día y otra de dos; con el segundo día hay margen para el snorkel o para una excursión por la sierra de Bernia. Para confirmar visitas guiadas o el estado de los servicios de playa, el teléfono de Tourist Info es el 96 584 41 14.

  • Empieza arriba y baja después al mar.
  • En verano, sube al casco antiguo antes de las 10 o después de las 18.
  • No reduzcas la visita a la plaza principal: Bellaguarda y las dos puertas completan la lectura.
  • Elige playa según el tiempo y el tipo de acceso; para todas, escarpines.
  • Deja el paseo marítimo para el tramo final, cuando ya conozcas la silueta del pueblo desde arriba.

Más información sobre el recinto amurallado en la página del núcleo histórico tradicional de la web de turismo, que incluye la ruta del BIC punto por punto en la sección Pueblo de Altea. Los servicios adaptados de cada playa están en el apartado de playas accesibles, y la agenda municipal, en la web del Ayuntamiento de Altea.

Altea se recorre mejor siguiendo el orden en que se construyó. Primero la altura y el castillo que ya no está. Después las puertas, Bellaguarda y los arrabales. Al final, el mar. ¿Te atreves a subir la calle Mayor a las ocho de la mañana, antes de que apriete el sol?

Galería de fotos de Altea

Calle del casco antiguo de Altea con buganvillas que lleva a la iglesia del ConsueloCalle empedrada de casas blancas del casco antiguo de Altea al amanecerMurete con azulejos en la plaza de la Cantarería, junto a la torre de Bellaguarda, con el casco antiguo detrás
Subida a la iglesia por el casco antiguo. Foto: Brett Hodnett, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons. Amanecer desde la plaza de la Iglesia. Foto: Ximo tomas, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. Plaza de la Cantarería, junto a la torre de Bellaguarda. Foto: 19Tarrestnom65, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. Playa de La Solsida. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons. Afloramiento volcánico del cap Negret. Foto: Joanbanjo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Planifica

Cuándo ir

Mayo, junio, septiembre y octubre son los mejores meses para Altea: máximas de 24 a 28 grados, buenas para subir al casco antiguo por la mañana y bañarse por la tarde.

  1. enero: temporada baja
  2. febrero: temporada baja
  3. marzo: temporada media
  4. abril: temporada media
  5. mayo: temporada alta
  6. junio: temporada alta
  7. julio: temporada media
  8. agosto: temporada media
  9. septiembre: temporada alta
  10. octubre: temporada alta
  11. noviembre: temporada media
  12. diciembre: temporada baja
  • Mejor momento
  • Buena opción
  • Menos recomendable
Clima
Valores normales de la estación de Alicante, la más cercana con serie larga: máximas medias de 30,3 °C en julio y 30,8 °C en agosto, con mínimas por encima de 20 °C, y de 17 °C en enero. Llueve 311 mm al año, sobre todo en septiembre (56 mm) y octubre (47 mm), y julio apenas suma 4 mm. Hay 2.851 horas de sol al año.

Fuente: AEMET, valores climatológicos normales de Alicante (8025), periodo 1981-2010, consultado el 27/10/2026

Preguntas frecuentes

Medio día basta para el casco antiguo: plaza de la Iglesia, Mirador de los Cronistas, Bellaguarda y las dos puertas de la muralla. Con un día completo caben también Altea la Vella y una tarde de playa en Cap Negret o La Solsida.

Fuentes consultadas

Sobre la firma

Pedro Corchado Fontserè

Periodista · periodismo, periodismo de viajes

Recorro paisajes de alma vinícola y pueblos cuya historia late entre las cepas. Parto del terreno: converso con viticultores y taberneros y con ello dibujo mapas de sabores y tradiciones. Busco sin descanso esa mesa compartida y el destino que viene, que merece su relato.

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