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5 pueblos bonitos cerca de Navalcarnero para una escapada rural única
Navalcarnero

KM 08Escapadas Castillos Medievales

Pueblos bonitos cerca de Navalcarnero: 5 escapadas rurales con encanto

Descubre los pueblos bonitos cerca de Navalcarnero más encantadores para una escapada rural inolvidable por el suroeste de Madrid.

La ruta en 30 segundos

Actualizado el

  • Los pueblos bonitos cerca de Navalcarnero son cinco paradas, de El Álamo, a 7,6 km, a San Martín de Valdeiglesias, a 47,8 km.
  • El Álamo tiene una feria medieval con unos 200 artesanos, que desde 2016 es Feria de Interés Turístico de la Comunidad de Madrid.
  • Villa del Prado guarda la iglesia gótica de Santiago Apóstol, Bien de Interés Cultural desde 1980 y apodada la Capilla Sixtina de Madrid.
  • San Martín tiene el castillo de la Coracera, de 1434, y Cadalso de los Vidrios el palacio de Villena; dos días bastan para las cinco paradas.

Publicado 11 min de lectura

El suroeste de Madrid se parece poco a la imagen que tiene fuera: ni todo es asfalto ni todo es sierra. Entre Navalcarnero y la raya de Ávila y Toledo hay pueblos que acumulan una feria medieval con 200 artesanos, una iglesia gótica a la que llaman la Capilla Sixtina de Madrid, un castillo construido por el condestable Álvaro de Luna y un palacio donde durmió Isabel la Católica. Si buscas pueblos bonitos cerca de Navalcarnero, aquí van cinco, con kilómetros reales y con lo que de verdad se ve en cada uno.

Navalcarnero merece una vuelta antes de salir. Estuvo bajo la jurisdicción de Segovia entre 1499 y 1627, y ese año obtuvo el título de villa. En 1651 Felipe IV le añadió el de Villa Real. Desde el año 2000, su plaza de Segovia, la iglesia parroquial y el entorno forman un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural. Desde ahí salen todas las distancias de esta guía.

Los tiempos están calculados por carretera desde Navalcarnero, con datos de OpenStreetMap. Hay un hilo común: todos los pueblos de la guía están en alguna subzona de la D.O. Vinos de Madrid, así que el paisaje mezcla viñas, encinar y ribera, y las paradas funcionan como una sola comarca.

Parada 01 de 05

El Álamo

Plaza y ayuntamiento de El Álamo, con la torre del reloj, en el suroeste de la Comunidad de Madrid
Ayuntamiento de El Álamo. Foto: Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons.

El Álamo es el vecino más cercano: 7,6 kilómetros y unos 8 minutos de coche desde Navalcarnero. Está a 608 metros en el casco urbano y a 37 kilómetros de la capital, y su origen tiene un nombre propio. Fue la venta de Toribio Fernández Montero, en el camino de Extremadura, que Gonzalo Chacón rebautizó como El Álamo. Allí confluían el Camino Real de Extremadura y una vereda merinera, y en 1662 el pueblo logró el villazgo.

La razón de ir es la feria medieval, aunque el resto del año tiene otros argumentos. La ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en la avenida de Madrid, es el edificio más antiguo que se conserva en el pueblo. Se levantó hacia mediados del siglo XVI y su primera noticia documental es del 29 de mayo de 1605. Tiene planta de cruz latina y, según el ayuntamiento, ocupa el centro de una avenida heredera del Camino Real. Su pozo de agua fresca explica el episodio más celebrado de su historia: en 1619, cuando Felipe III cayó enfermo a la vuelta de Portugal, la ermita acogió una noche el cuerpo de San Isidro, que se llevaba hacia el rey.

Si vas fuera de feria, apunta una cosa más: por El Álamo pasa el Camino de Guadalupe, la ruta de peregrinación que según el ayuntamiento recorre 257 kilómetros y atraviesa Alcorcón, Móstoles y El Álamo. Dos de sus tramos tocan el pueblo, de Móstoles a El Álamo, de 19 kilómetros, y de El Álamo a Camarena, de 23. Media hora de paseo por el casco y la ermita bastan para una parada corta.

Parada 02 de 05

Aldea del Fresno

Casa consistorial de Aldea del Fresno con una fuente de granito en primer plano
Ayuntamiento de Aldea del Fresno. Foto: Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, CC BY 3.0 es, vía Wikimedia Commons.

Aldea del Fresno queda a 17,8 kilómetros de Navalcarnero y 17 minutos por carretera. El nombre viene de los fresnos, y el agua manda en el paisaje: el río Perales desemboca aquí en el Alberche, y en la confluencia está la playa del Alberche, con una zona de arena y un agua de poca profundidad. El propio ayuntamiento avisa de que conviene mirar su web antes de bañarse, porque el baño depende de las condiciones del agua, y de que la mejor época es primavera y verano.

El municipio, de unos 3.500 habitantes, tiene más de lo que se ve desde la carretera. La torre de la iglesia de San Pedro Apóstol conserva una inscripción de 1793 y es el único elemento del templo protegido en el catálogo municipal de 1986. La reforma de finales de los setenta partió de unos bocetos de Miguel Fisac. En el término está también la noria árabe, una de las construcciones más antiguas del pueblo, aunque el ayuntamiento reconoce que no se ha podido demostrar que sea de origen árabe.

Para una parada distinta, mira las cárcavas del río Perales. En época de lluvias, el agua corre por los suelos blandos del valle y va ampliando los barrancos, un paisaje de erosión poco habitual en la llanura madrileña. Y para ir en familia, el Safari Madrid abre todos los días del año. Si pasas a final de mayo, la ermita de Santa María del Fresno, inaugurada el 15 de agosto de 1999, celebra su romería el último domingo del mes.

Parada 03 de 05

Villa del Prado

Torre de piedra con campanario de la iglesia de Villa del Prado, bajo un cielo azul
Iglesia de Villa del Prado. Foto: Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, CC BY 3.0 es, vía Wikimedia Commons.

Villa del Prado está a 28,6 kilómetros de Navalcarnero y 28 minutos de coche, a 10,8 kilómetros de Aldea del Fresno. El ayuntamiento lo resume con cuatro palabras, «Patrimonio, Naturaleza, Huerta y Vinos», y las cuatro se ven en una visita. La huerta pradeña vive del agua del Alberche, el río que rodea el término por el este y el sur y lo separa de Toledo.

La parada obligada es la iglesia gótica de Santiago Apóstol, de los siglos XV y XVI, declarada Bien de Interés Cultural en 1980 y conocida como la Capilla Sixtina de Madrid. Es de mampostería de granito, con una torre campanario destacada, y en su construcción intervinieron Hernán González de Lara, maestro mayor de la catedral de Toledo, y Pedro de Tolosa, aparejador del monasterio de El Escorial. Las restauraciones de los noventa sacaron a la luz bajo la cal frescos con motivos sagrados y civiles, yeserías góticas detrás del retablo mayor, dragones pintados en los nervios de las bóvedas y bulas papales de los siglos XV y XVI.

A 6 kilómetros del casco, en la margen derecha del Alberche, está la ermita de Nuestra Señora de la Poveda. La leyenda cuenta que la imagen bajó flotando desde una ermita de Navas del Marqués por el río Cofio hasta el Alberche, y donde apareció se levantó la ermita. La actual se levantó en 1641, tras derribar la anterior, y cuando el río crece la inunda en parte, de modo que en el pueblo se dice que el río visita a la Virgen. Para ver el pueblo desde arriba, sube al parque forestal del Gurugú, de 611 metros, con vistas a Aldea del Fresno, Navalcarnero y Villamanta.

Villa del Prado pertenece a la subzona de San Martín de Valdeiglesias de la D.O. Vinos de Madrid, así que es un buen sitio para preguntar por el vino de la zona.

Parada 04 de 05

San Martín de Valdeiglesias

Castillo de la Coracera, en San Martín de Valdeiglesias, visto por encima de un muro de piedra
Castillo de la Coracera. Foto: Malopez 21, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

San Martín de Valdeiglesias queda a 47,8 kilómetros de Navalcarnero y unos 45 minutos de coche, el más lejano de la lista. Está en el extremo occidental de la provincia, lindando con Ávila y Toledo, y tiene unos 9.300 habitantes.

El Castillo de la Coracera lo mandó construir Álvaro de Luna en 1434, el año en que compró el pueblo y el señorío a los monjes de Santa María la Real por 30.000 maravedíes. Después pasó a la casa ducal del Infantado, que lo tuvo hasta el siglo XIX, y a particulares. En el siglo XX, el barón Agustín de la Serna lo reformó con elementos del palacio de Villena, de Cadalso. Desde 2003 pertenece a una fundación de la que forma parte el ayuntamiento. Está en pleno casco urbano, casi todo rehabilitado, y se visita con un sistema audiovisual que proyecta sobre los muros la historia de la fortaleza y de la comarca. Abre en horario reducido, de viernes a domingo, así que mira antes de ir.

El ayuntamiento organiza visitas guiadas de dos horas, previa reserva, que empiezan en la plaza Real y recorren los edificios históricos. Para el agua, el pueblo tiene dos zonas de baño autorizadas, la playa Virgen de la Nueva y El Muro, junto al pantano de San Juan. Sus analíticas se hacen cada quince días en temporada, y según la web municipal la primera tiene Bandera Azul. En el Camino de Marañones hay además un parque de esculturas vegetales, el Bosque Encantado.

San Martín da nombre a una de las cuatro subzonas de la D.O. Vinos de Madrid, la más occidental. Abarca nueve municipios, con garnacha tinta y albillo real, y su iglesia parroquial de San Martín de Tours aparece entre los lugares de valor arquitectónico.

Parada 05 de 05

Cadalso de los Vidrios

Muros de piedra y arcos del palacio de Villena, entre jardines, en Cadalso de los Vidrios
Palacio de Villena. Foto: Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, CC BY 3.0 es, vía Wikimedia Commons.

Cadalso de los Vidrios está a 43,4 kilómetros de Navalcarnero y 43 minutos de coche, y a 11,1 kilómetros de San Martín. Limita con Toledo y Ávila, y su nombre completo explica el oficio: «de los Vidrios» por las fábricas que trabajaron aquí hasta principios del siglo XX. El vidrio de Cadalso alcanzó fama en los siglos XVI y XVII, y gran parte de la cristalería de la Real Botica del Monasterio de El Escorial salió de sus hornos.

El palacio de Villena lo mandó construir, fuera de la muralla, Juan Fernández Pacheco, marqués de Villena. Tras la Jura de los Toros de Guisando, en 1468, se alojó en él Isabel la Católica, y más tarde los Reyes Católicos lo entregaron como dote al duque de Frías. Está declarado Bien de Interés Cultural desde el 3 de junio de 1931 y tiene un jardín del siglo XVI con un gran estanque de piedra. En él nació, el 22 de mayo de 1777, Luis María de Borbón, hijo del infante don Luis Antonio de Borbón.

La Casa de los Salvajes, también llamada Casón de los Austrias, es un edificio renacentista con una fachada barroca de piedra y un gran escudo sujeto por dos figuras humanas cubiertas de escamas. Hoy alberga la oficina de turismo. Por encima del pueblo se alza la Peña Muñana, de 1.044 metros, que los musulmanes usaron como observatorio y que hoy cubren el pino piñonero, el negral y la encina. En el valle de Tórtolas se han conservado castaños.

Kilómetros y minutos desde Navalcarnero

Esta tabla recoge la distancia y el tiempo de cada pueblo desde Navalcarnero, por carretera y sin paradas.

PuebloDistanciaTiempo en coche
El Álamo7,6 km8 min
Aldea del Fresno17,8 km17 min
Villa del Prado28,6 km28 min
Cadalso de los Vidrios43,4 km43 min
San Martín de Valdeiglesias47,8 km45 min

Entre pueblos, los saltos útiles son estos: de El Álamo a Aldea del Fresno, 24,6 kilómetros y 25 minutos; de Aldea del Fresno a Villa del Prado, 10,8 y 11; de Villa del Prado a San Martín, 19,7 y 19; y de San Martín a Cadalso, 11,1 kilómetros y 16 minutos.

Cómo organizar tu ruta por los pueblos bonitos cerca de Navalcarnero

Con dos días lo haces sin correr. El primero, para el este y el centro: El Álamo a primera hora, que está a 8 minutos, después Aldea del Fresno y, por la tarde, Villa del Prado. El segundo, para el oeste: San Martín de Valdeiglesias por la mañana y Cadalso de los Vidrios antes de comer. Si solo tienes un día, quédate con El Álamo, Aldea del Fresno y Villa del Prado, que suman unos 35 kilómetros entre ellos.

La mejor época para ir es de abril a mayo y de septiembre a octubre, con medias de 12 a 21 grados y sol de sobra. En julio y agosto la máxima media pasa de 32 grados y casi no llueve, aunque hay playa fluvial en Aldea del Fresno y baño en San Martín. En diciembre y enero la media ronda los 6 grados, así que abrígate. Los datos son los valores normales de AEMET para Madrid, Cuatro Vientos, la estación con normales más cercana.

Si llueve, hay planes cubiertos: la iglesia de Santiago Apóstol en Villa del Prado, la visita audiovisual del castillo de la Coracera, la oficina de turismo de Cadalso, que está en un edificio renacentista, y las bodegas de la D.O. Vinos de Madrid de cada subzona. Con mucho calor, deja las cárcavas y la Peña Muñana para primera hora y reserva el agua para la tarde.

¿Empiezas por la feria medieval de El Álamo o por el castillo de Álvaro de Luna en San Martín?

Planifica

Cuándo ir

Abril, mayo, septiembre y octubre son los meses más cómodos: de 12 a 21 grados de media y entre 24 y 60 mm de lluvia al mes.

  1. enero: temporada baja
  2. febrero: temporada baja
  3. marzo: temporada media
  4. abril: temporada alta
  5. mayo: temporada alta
  6. junio: temporada media
  7. julio: temporada baja
  8. agosto: temporada baja
  9. septiembre: temporada alta
  10. octubre: temporada alta
  11. noviembre: temporada media
  12. diciembre: temporada baja
  • Mejor momento
  • Buena opción
  • Menos recomendable
Clima
Valores normales 1981-2010 de Madrid, Cuatro Vientos (AEMET, 690 m), la estación con normales más cercana: temperatura media anual de 14,9 grados; enero, 6,0 de media; julio, 25,6 de media y 32,8 de máxima. Llueve 428 mm al año, con el máximo en octubre (60 mm) y noviembre (57 mm) y solo 11 o 12 mm en julio y agosto. Suma 2.838 horas de sol al año.

Fuente: AEMET, valores climatológicos normales 1981-2010, estación Madrid, Cuatro Vientos (3196), consultado el 27/10/2026

Mapa de la ruta

5 paradas

© OpenStreetMap 0102030405

Preguntas frecuentes

Con dos días caben los cinco sin correr: El Álamo, Aldea del Fresno y Villa del Prado el primero, y San Martín de Valdeiglesias y Cadalso de los Vidrios el segundo. En un día largo se hacen tres.

Fuentes consultadas

Sobre la firma

Laura Méndez Salvatierra

Periodista · viajes, turismo

Contar historias con alma es lo que hace Laura Méndez Salvatierra mientras recorre el mundo a ritmo pausado. Es periodista de viajes y de turismo responsable, y sus textos analizan el impacto del viajero a la vez que descubren destinos definidos por su patrimonio, su entorno natural y su esencia local.

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